de trabar contacto con el legado del canto popular chileno.
Muy atrás en el tiempo quedan los días en
que Violeta Parra desandaba las zonas rurales de Chile en
busca de las raíces más autóctonas de la poesía y las
tradiciones populares. También los años en que Víctor Jara
creaba historias que resumían las alegrías y la resaca de
todo lo sufrido por los más humildes de su país. Pero el
legado de ambos volvió a demostrar que sigue manteniendo
incólume el don de contribuir a la unión entre las culturas
y los pueblos del continente.
El poeta y cineasta Víctor Casaus, director
del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, tuvo en sus
hombros la responsabilidad de presentar el concierto en la
explanada de la Plaza San Francisco de Asís. Allí los
cubanos Marta Campos, Heidi Igualada, Ariel Díaz y Liliana
Héctor, el dúo Karma, y los chilenos Patricio Anabalón y
Tato Ayress, y los argentinos Romina Pezzelato y el dúo
Jano, recordaron y devolvieron al presente las canciones de
Violeta y Víctor con una impecable sensibilidad poética.
Casaus se refirió a los aportes de ambos
cantautores a la cultura latinoamericana y a la capacidad de
sus canciones para definir con justicia la realidad que
vivieron. Presentó, además, los títulos Víctor Jara, un
canto inconcluso, de Joan Jara, viuda del
trovador chileno; Décimas, de Violeta Parra y El
libro mayor de Violeta Parra, escrito por Isabel Parra,
su hija, y los discos El canto libre de Víctor Jara,
y Canciones de Violeta Parra.
Isabel Parra, que integra la delegación
chilena a la Feria, agradeció al público desde el escenario
por participar en este encuentro cercano con la memoria de
Chile. Pocos minutos después señalaba a Granma: