El Premio Nacional de Literatura 2008 fue entregado hoy
en La Habana a Luis Marré, singular poeta, de valores
incalculables y un discurso entre los más atractivos de la
segunda mitad del siglo XX.
Abel Prieto, ministro cubano de Cultura, entregó el
diploma acreditativo al poeta, maestro y editor, en
ceremonia que tuvo lugar en la Fortaleza de San Carlos de La
Cabaña, como parte del programa de premiaciones de la XVIII
Feria Internacional del Libro.
El octogenario escritor galardonado dedicó sus primeras
palabras a evocar su infancia y primeros encuentros con la
poesía, y de manera especial confesó que sus grandes amores
"han sido la familia, la Patria y la poesía, léase la
creación".
Ante un auditorio colmado de intelectuales anfitriones y
de otros países, incluidos varios premios nacionales de
Literatura, la también poeta Nancy Morejón, presidenta de la
Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba, elogió el universo poético de Marré y su
don inefable para desentrañar los misterios del sueño en sus
obras.
Dedicó palabras de reconocimiento a la mirada
minimalista, la cotidianeidad y la brevedad de los versos de
Marré, quien nunca abandonó la poesía, aunque también ha
trabajado la prosa, y de manera especial se refirió al
renombrado cuaderno Los ojos en el fresco (1963).
Un jurado de destacados intelectuales valoró los
nominados a este lauro anual, e hicieron constar los
significativos aportes a la literatura cubana de cada uno, y
ubicaron a Marré como uno de los escritores más relevantes
de la generación del 50 en Cuba.
El programa de la cita del libro y la cultura incluye
también estos días las premiaciones anuales de la edición,
el diseño, y las entregas de los lauros de narrativa Alejo
Carpentier y de poesía Nicolás Guillén.