Cada
nueva entrega literaria de Reynaldo González transcurre bajo
el signo de la sorpresa, como sucedió ayer al anticiparse al
homenaje que la Feria le rendirá en el 2010, Ediciones Unión
mediante, con la puesta en circulación de El más humano
de los autores, que tiene en su centro y en la periferia
la obra y la personalidad de Félix B. Caignet, el padre de
Chan Li Po y El derecho de nacer.
No es una biografía de quien logró que
sufrimiento y gozo inundaran las ondas radiales. Tampoco es
una monografía sobre el autor y su medio. Juega con el
kitsch pero huye de él. Abre varias ventanas, desde las del
chisme farandulero hasta la del análisis de una sensibilidad
y una época. Afianza la libertad creativa que el escritor
puso de manifiesto en esos otros títulos ejemplares: La
fiesta de los tiburones y Contradanzas y latigazos.
Mario Masvidal lo presentó al público, Reynaldo lo disfrutó.
El público se arrebató. El libro, por sí mismo, vale como
una joya del arte de la edición. (P. de la H.)