Para
este hombre, que en los círculos académicos italianos ha
sembrado inquietud por replantearse la relación entre el ser
y el no ser, el concepto de justicia, en Occidente, ha
entrado en crisis. "¿Qué es la justicia?", se pregunta ante
los devastadores datos de una realidad que suma guerras,
agresiones, hambrunas y acciones degradantes de la condición
humana.
"Lamentablemente la justicia se ha
convertido en la capacidad de la fuerza para imponerse",
suele advertir el filósofo Emanuele Severino, considerado
como uno de los pensadores más relevantes de la escena
intelectual europea contemporánea y uno de los comentaristas
más lúcidos de la realidad que sobrevino tras la caída del
muro de Berlín.
Invitado por el Ministerio de Cultura y la
Fundación Nicolás Guillén, Severino viajó por primera vez a
Cuba para entrar en el vórtice de los últimos días habaneros
de la XVIII Feria Internacional del Libro. Por cierto,
celebrará aquí el próximo día 26 su octogésimo cumpleaños.
Egresado de la Universidad de Pavia en 1950,
se ha dedicado a la docencia por más de medio siglo. Fue
sumamente polémico su paso por la Universidad Católica del
Sagrado Corazón de Milano entre 1954 y 1970 —en su
tratamiento de la cuestión ontológica no hay cabida para un
Dios—, la cual terminó con una declaración oficial de la
Congregación de la Fe donde se establecía la oposición entre
las doctrinas cristianas y el pensamiento de Severino. A
partir de entonces se vinculó con la Universidad Ca Foscari
de Venecia.
Entre sus más destacadas producciones
figuran los ensayos La estructura originaria (1958),
Estudios de filosofía de la praxis (1963), Techné:
las raíces de la violencia (1979), Destino de la
necesidad (1980), Crisis de la tradición occidental
(1999) y Del Islam a Prometeo (2003).
En los últimos años, el filósofo ha
reflexionado sobre las guerras. Los conflictos en los
Balcanes y el máximo terror desatado por Estados Unidos tras
los atentados del 11 de septiembre del 2001 y expresado en
las intervenciones armadas en Afganistán e Iraq, con la
retrospectiva de las consecuencias de las dos guerras
mundiales de la primera mitad del siglo XX, lo han llevado a
analizar cómo la locura se ha instalado como una forma
extrema de la civilización occidental.
Heredero de una línea de reflexión no
marxista, Severino tuvo la honestidad intelectual y ética de
plantar cara al triunfalismo del pensamiento único que trató
de ejercer su hegemonía en la última década del siglo
pasado. Un ejemplo de ello fue su libro La decadencia del
capitalismo, publicado originalmente en 1993 y reeditado
en fecha reciente por sus admonitorios planteamientos acerca
de que el capitalismo, como sistema depredador de los
valores humanos y ambientales, lleva dentro de sí los
gérmenes de su propia destrucción.