Cuando en el año 2000 la ONU se trazó metas para comprometer a
los dirigentes mundiales a luchar por un mundo mejor, un pequeño
archipiélago en el Caribe ya era aventajado en la materia, gracias a
una Revolución que desde el Primero de enero de 1959 ha tenido como
bandera fomentar el desarrollo social.

El hecho de que Cuba esté sometida a una política hostil desde
hace más de cinco décadas como lo es el bloqueo económico,
financiero y comercial impuesto por la potencia más poderosa del
planeta, no ha sido impedimento para impulsar políticas de inclusión
social en cuyo centro ha estado siempre el ser humano.
La campaña anticubana es tan descomunal que muchos aprecian con
incredulidad que la Mayor de las Antillas forme parte de los países
que han cumplido la mayoría de los llamados Objetivos de Desarrollo
del Milenio (ODM), y donde la ONU aspiraba a su cumplimiento
internacional para el 2015.
Lo que pudiera calificarse de utopía para algunos, ha sido
siempre una realidad para los cubanos. Los propósitos recogidos en
los ocho ODM: 1) erradicar la pobreza extrema y el hambre; 2) lograr
la enseñanza primaria universal; 3) promover la igualdad entre los
sexos y la autonomía de la mujer; 4) reducir la mortalidad infantil;
5) mejorar la salud materna; 6) combatir el VIH/SIDA, el paludismo y
otras enfermedades; 7) garantizar la sostenibilidad del medio
ambiente; y 8) fomentar una asociación mundial para el desarrollo;
evidencian que los mismos son emblemas de nuestras conquistas
durante 54 años.
Cuba es uno de los países firmantes de la Declaración del Milenio
y a solo dos años de la fecha fijada por la ONU, ha cumplido varios
ODM completamente, según el más reciente Informe Nacional sobre el
cumplimiento de los Objetivos en el país.
A su vez, el reporte presentado por Cuba el pasado 1ro. de mayo
como parte del Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de
Derechos Humanos de Naciones Unidas, indica que el archipiélago se
ubica dentro de las 50 naciones con mayor proporción de personas con
60 o más años (poco más del 18%), como resultado de la política de
desarrollo social y Derechos Humanos de la que gozan sus ciudadanos,
con una esperanza de vida de 77,97 años como promedio.
El informe señala que en el 2012 la tasa de mortalidad infantil
fue de 4,6 por cada mil nacidos vivos, la más baja de América
Latina, y la materna de 21,5 por cada 100 mil, entre las menores a
nivel internacional. En el texto se destaca que el país ha
profundizado en la investigación de vacunas para los virus del
cólera, el dengue y del VIH. Así, pondera que durante los últimos
años el programa nacional contra el SIDA ha tenido notables logros,
disminuyeron la mortalidad y los diagnósticos tardíos, se incrementó
la sobrevida de las personas con tratamiento y se mantiene
prácticamente eliminada la transmisión materno-infantil de la
sífilis y del VIH.
Ello
es posible, además, por el acceso universal y gratuito a la salud
pública del que gozan los cubanos con independencia de las
dificultades financieras y las insatisfacciones subjetivas .
Asimismo, el Programa de Vacunación garantizó una de las más amplias
coberturas de inmunización en el mundo, para la prevención de al
menos 13 enfermedades.
Respecto al empoderamiento de las féminas se constata el avance
en la promoción de las mujeres a cargos públicos, ya que por primera
vez dos mujeres ocupan vicepresidencias del Consejo de Estado,
mientras una tercera asume la vicepresidencia del Parlamento, las
diputadas tienen casi el 49 % de los asientos parlamentarios. Las
cubanas alcanzan el 42,4 % en cargos de dirección y superan a los
hombres en cuanto a la fuerza profesional y técnica (65,6 %).
Por otra parte, el informe del 2011 de la UNESCO reconoce el alto
nivel educacional de la nación caribeña y la ubica en el lugar 14
del mundo en su Índice de Desarrollo de la Educación para Todos.
Asimismo, aun con sus limitaciones económicas, el archipiélago
promueve la solidaridad internacional en el contexto de la
cooperación Sur-Sur. Igualmente, el país hace énfasis en la
sostenibilidad del medio ambiente, lastrado muchas veces por las
indisciplinas sociales.
Las cifras hablan de todo cuanto se ha alcanzado en estos años de
Revolución, especialmente si se tiene en cuenta cómo era la Cuba de
antes del 59. Por ejemplo, la mortalidad infantil superaba los 42
fallecidos por cada mil nacidos vivos, y la esperanza de vida apenas
llegaba a los 58 años. La Oficina Nacional de Estadísticas indica,
además, que el 57 % de la población era analfabeta.
A pesar de estos logros, Cuba trabaja para cumplir con el resto
de las metas, así como por mejorar los indicadores de aquellas
cumplidas desde hace varios años. Sin embargo, para otros países del
orbe el 2015 suena a fecha lejana. Actualmente, unos 842 millones de
personas pasan hambre en el mundo, acorde con un reporte elaborado
por la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y el PMA.
Respecto a la pobreza, el escenario sigue siendo alarmante con 1 200
millones de personas que viven en extrema pobreza en todo el mundo.
Por otra parte, 774 millones de personas son analfabetas. Si la
tendencia se mantiene, en el 2015 habrá en el mundo 743 millones de
adultos y 98 millones de jóvenes analfabetos, sugiere la UNESCO.
En este complejo escenario emerge el ejemplo de Cuba, un país
sumido no solo en una guerra económica que ya le cuesta un billón
157 mil 327 millones de dólares, sino también objeto de agresiones
terroristas y campañas mediáticas que en su intento por
desacreditarlo manipulan su realidad.