ARTEMISA.— Los recuerdos la sorprenden con frecuencia. Y aún
cuando los quehaceres del hogar, la lectura u otra actividad la
mantienen ocupada, no puede desprenderse de la profesión a la que le
fue completamente fiel por casi cuatro décadas.
Caridad Hernández Borrego o Yumila (como todos la conocen) tiene
alma de teletipista. Así se inició a los 19 años en el Correo de
Artemisa.
De la transmisión y recepción de telegramas hizo su motivación
diaria. "Siempre puse en primer lugar el cumplimiento del deber, por
lo que dediqué mis mayores esfuerzos a satisfacer las necesidades de
nuestros clientes."
"El trabajador de Correo debe estar bien claro de la labor que
realiza. Este tipo de tarea hay que llevarla en el corazón para
poder desarrollarla bien, pues es muy humanitaria", agrega Yumila,
quien hace apenas dos años y unos meses se jubiló.
A decir de quienes compartieron profesionalmente con ella, esta
mujer fue amiga, compañera y una excelente maestra para aquellos que
contaron con su experiencia, pero sobre todo, un ejemplo a seguir.
"En la etapa de la batalla por el sexto grado fui maestra obrera
de los trabajadores de Correos y Telégrafos, por lo que impartía
clases por la noche, después de haber concluido la jornada laboral
en el correo".
Participó, además, en varias actividades movilizativas. Durante
21 años fue secretaria general del comité sindical de su centro y
asegura que "se siente una satisfacción tremenda cuando cada tarea
asignada sale bien".
Tanto esfuerzo, sacrificio, y las horas de más dedicadas a su
trabajo hicieron de Yumila la única mujer del país que en el
sindicato de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica, le
ha sido otorgada la distinción de Heroína del Trabajo de la
República de Cuba. En el 2003 recibió este reconocimiento y con
anterioridad había sido vanguardia nacional durante 18 años
consecutivos.
Para Yumila "la mejor forma de hacer es tener la disposición para
asumir y concretar cada reto", premisa que ha guiado su accionar
durante toda la vida.