NACIONES UNIDAS.— Naciones Unidas advirtió sobre la creciente
tensión en el Medio Oriente tras la muerte del preso palestino
Arafat Jaradat, ocurrida en una cárcel de Israel y cuyo cadáver
muestra signos de tortura.
La ONU sigue de cerca la evolución de los acontecimientos y apela
a la máxima contención por todas las partes para prevenir la
violencia, dijo este martes el coordinador especial del organismo
mundial para el proceso de paz en la región, Robert Serry.
Jaradat falleció el pasado sábado en la prisión de Megido luego
de su arresto cinco días antes por lanzar piedras contra efectivos
militares israelíes en Cisjordania y según las autoridades de Tel
Aviv su deceso fue causado por un ataque cardiaco.
Pero fuentes palestinas comprobaron que su cuerpo presenta
evidentes marcas de tortura, lo que desató una ola de protestas que
despertó la alarma de la ONU.
El emisario de Naciones Unidas se reunió ayer con el primer
ministro palestino, Salam Fayyad, y el jefe negociador de la
Autoridad Nacional Palestina en el proceso de paz, Saeb Erekat, para
analizar la crisis de los presos en cárceles israelíes.
En estos momentos están en huelga de hambre tres detenidos bajo
el llamado régimen de detención administrativa, mediante el cual el
gobierno de Israel mantiene en prisión a personas que no han sido
acusadas ante la justicia y sin juicio previo.
En un comunicado distribuido en la sede de la ONU en Nueva York,
Serry se refirió a la autopsia realizada al cuerpo de Jaradat y
reclamó una "investigación independiente y transparente sobre las
circunstancias de la muerte" del preso.
El diplomático reiteró que todos los recluidos bajo el régimen de
detención administrativa y sin cargos deben ser procesados o
liberados de inmediato.