WASHINGTON,
25 de febrero.— Un estudio difundido hoy vincula fenómenos
climáticos extremos, como la ola de calor en Europa en el 2003, a la
desaceleración de flujos de aire en el hemisferio norte por causa
del aumento de la temperatura global.
Dichas corrientes que conducen aire caliente del trópico al girar
hacia el norte y traen aire frío desde el ártico al virar al sur, al
parecer se desaceleraron con mayor frecuencia en los veranos
boreales recientes, indicaron expertos del Instituto para
Investigación del Impacto del Clima, en Alemania.
De acuerdo con el estudio, durante recientes eventos climáticos
extremos como la ola de calor en Estados Unidos en el 2011 esos
flujos casi se detuvieron por semanas. Investigaciones previas
asociaron los eventos climáticos extremos con el aumento de la
temperatura global, pero hasta ahora se desconocían los mecanismos
subyacentes.