MONTEVIDEO, 25 de febrero.— El presidente de Uruguay, José Mujica,
prepara su cuarto año de mandato con llamados a la unidad del
gobernante Frente Amplio (FA) y con una oposición envalentonada por
controvertidas decisiones de la Suprema Corte de Justicia (SCJ).
Las tensiones suben de tono mientras afloran algunas
discrepancias, lo cual es muchas veces magnificado y hasta
tergiversado por los grandes medios del país.
PL refiere que Mujica convocó la semana pasada a un consejo
extraordinario de ministros, que concluyó sin abordar todos los
puntos de la agenda.
En esa ocasión, el Mandatario exhortó a los ministros a evitar
ventilar sus discrepancias a través de los medios y los llamó a
"volver a funcionar como un equipo", lo que provocó la inmediata
adhesión de los diversos sectores del FA.
Las fuerzas de oposición intentaron aprovechar esa brecha para
agudizar los problemas que el gobierno acaba de reconocer y se
levantaron tras las últimas resoluciones de la Suprema Corte de
Justicia. La SCJ apartó a una jueza que investigaba unos 50 casos de
violación de los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985),
eliminó una ley que procesaba a los represores y criminales de lesa
humanidad, y frenó otra que pretendía aplicar un impuesto a los
grandes terratenientes del país.
El FA criticó las medidas de la SCJ y promovió una invitación a
que sus miembros concurrieran al Parlamento a explicar sus motivos,
pero fue rechazada.
Cientos de uruguayos protestaron frente a la sede de la SCJ por
el traslado de la jueza Mariana Mota y por la paralización de los
procesos contra los represores.