Reafirmando
la máxima vodevilesca de "¡que siga el espectáculo!", la Academia de
Hollywood otorgó el Oscar de mejor película (lo máximo de esos
galardones) al filme Argo, de Ben Affleck, un thriller
que no estaría mal si no fuera porque, como se ha denunciado desde
diferentes lugares del mundo, está lleno de tergiversaciones y
mentiras.
recurre al clásico
cartelito de "basado en hechos reales" para contar una operación de
rescate realizada en 1979 en Irán, durante la llamada "crisis de los
rehenes". La CIA aparece como la gran triunfadora y un agente,
interpretado por el propio Ben Affleck, vuelve a representar la
"americanización del héroe" tan cara a Hollywood.
Hace algo más de un mes, el entonces embajador de Canadá en
Teherán, Ken Taylor, le declaró con cierta sorna al Toronto Star que
la película es divertida y emocionante, "pero miren, Canadá no
estuvo ahí sentada viendo lo que pasaba. La CIA fue su socio
minoritario".
Argo también se agenció el Oscar al mejor guión adaptado y
mejor montaje.
Cuatro Oscar obtuvo La vida de Pi, del director taiwanés
Ang Lee: mejor director, mejor fotografía, mejor banda sonora y los
mejores efectos visuales.
El Oscar al mejor actor fue para quien todos esperaban, Daniel
Day Lewis, por Lincoln, de Steven Spielberg, una cinta que
fue perdiendo fuerza por el camino y finalmente solo obtuvo dos
premios, el de Lewis y el correspondiente al mejor diseño de
producción. El Oscar de actuación femenina correspondió a la nueva
revelación del cine norteamericano, Jennifer Lawrence, por su
desempeño en El lado bueno de las cosas.
Los galardonados por actuaciones secundarias fueron Anne Hathaway,
por Los miserables, y el austriaco Christoph Waltz por
Django desencadenado, filme de Quentin Tarantino que también
ganó en mejor guión original.
En cuanto a la mejor película extranjera, el Oscar correspondió a
Amor, de Michael Haneke, cinta que hace unos pocos días
arrasó en los premios César que otorga la Academia de Cine de
Francia.