Luego
de su aparición el año pasado hasta su coronación por partida doble
este febrero en la 55 edición de los Grammy, el disco Hot
house, del pianista y compositor norteamericano Chick Corea,
sobresalió por su original contribución al desarrollo del jazz
contemporáneo.
En definitiva el álbum conquistó dos lauros: Mejor Improvisación
de Solos de Jazz para Corea y el vibrafonista Gary Burton por la
pieza que titula al fonograma, y Mejor Composición de Música
Instrumental por la obra Mozart goes dancing.
Entre los créditos que avalan la excelencia del disco se hallan,
además de las composiciones de Corea y la sobrada calidad de Burton,
los aportes del conjunto instrumental escogido por ambos maestros
para emprender esta innovadora aventura, el Harlem String Quartet,
liderado por el cubano Ilmar López Gavilán.
Corea fue concluyente al afirmar que el disco, de principio a
fin, estuvo pensado "para lograr las sonoridades del jazz con un
cuarteto de cuerdas y eso solo podía lograrlo con jóvenes que a la
más alta calificación musical unieran su identificación con las
culturas latina y afro".
Con tal propósito el fichaje no se hizo esperar: el Harlem
String Quartet era la combinación perfecta y eso lo hizo notar
el crítico Don Heckman, al celebrar la manera en que estos jóvenes
"articulan el más pleno lenguaje de un cuarteto de cuerdas a la
altura de las exigencias actuales".
Ilmar alterna su trabajo como primer violín del cuarteto con
presentaciones como solista y en formaciones de cámara en Cuba y
Estados Unidos, al mismo tiempo que perfecciona su arte
interpretativo. Al igual que su hermano Aldo, uno de los más
completos pianistas cubanos, tiene una visión desprejuiciada de los
géneros musicales. Y siempre hace espacio para tocar en La Habana
con la orquesta Cámara Eterna, que dirige su padre, el maestro Guido
López Gavilán.
Junto a él integran el Harlem String Quartet la violinista
Melissa White, el violista Juan Miguel Fernández y el cellista Paul
Wiancko.