De la mata a la lata

Pastor Batista Valdés

VILLANUEVA, Las Tunas.— Doce años después de su arrancada, la mini-industria conservera Villa Real sigue enraizando su valor económico y social en la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) José Santiago Ercilla, donde está enclavada, y en la preferencia de las familias que habitan esta rural zona de la geografía tunera.

Foto del autorMuchas producciones que antes se perdían, hoy tienen este provechoso destino.

Una de las razones, obviamente, está en la posibilidad de acceder por esa vía a diferentes conservas para el consumo hogareño.

Los productores del lugar, sin embargo, suman otro poderoso motivo: la capacidad real que ha mostrado la pequeña fábrica para asimilar y procesar producciones que antes se perdían en los campos o se tornaba difícil su comercialización.

"La forma en que hoy se realiza el pago directo al productor, crea motivaciones, seguridad entre los campesinos y permite aprovechar mucho más y mejor las frutas y los vegetales, en comparación con lo que sucedía años atrás" —afirma Manuel Concepción Morales, presidente de la CPA.

Yanny Pérez Utra, administradora de la unidad, agrega que en determinados momentos, hasta la empresa de Acopio envía materia prima desde la cabecera provincial, a la vez que funcionan convenios o contratos con municipios como los de Majibacoa, Colombia y Manatí.

"Todo eso —añade— nos ha posibilitado incrementar producciones y hacerle ventas a la empresa de frutas selectas, llegar directamente hasta escuelas, hospitales y otras instalaciones sociales, así como tener presencia en las ferias que organiza el territorio los fines de semana".

Con procedimientos manuales durante todo el proceso, uso del marabú para la combustión de la caldera y una plantilla de ocho mujeres y cuatro hombres, Villa Real atrae por sus mermeladas de guayaba, mango y frutabomba, trozos de esta última en almíbar, cascos de naranja y guayaba, dulce de ciruela, puré de tomate, variantes mixtas o sencillas de encurtido: pepino, col, habichuela, cebolla y otros vegetales, en cuyo proceso interviene el vinagre elaborado in situ, con empleo de frutas maduras, plátano burro o caña.

Pulcra, higiénica, organizada y libre de hechos desagradables, la mini-industria continúa marcando pasos y pautas. Tan así es que, según afirma Yanny Pérez están analizando la conveniencia de instaurar otra vez el doble turno que alguna vez funcionó.

Muy bien les vendría una decisión así a los trabajadores en el orden personal, a la comunidad en el plano colectivo y al territorio desde el punto de vista económico, y sobre todo, social.

 

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