Al menos 24 personas murieron y alrededor de 55 resultaron
heridas en el noroeste de Pakistán en un atentado suicida dirigido
contra "los chiitas", según la policía, tras estallar una bomba
frente a dos mezquitas, una chiita y otra sunita este viernes.
El autor del atentado, que no ha sido reivindicado, llegó en moto
al lugar de los hechos, en la ciudad de Hangu, cercana a las zonas
tribales semiautónomas fronterizas con Afganistán, bastiones de los
insurgentes talibanes. Los explosivos que llevaba el kamikaze
estallaron en una calle angosta en la que hay dos mezquitas, una
chiita y otra sunita.
El jefe de la policía del distrito, Mian Muhammad Saeed, informó
de 24 muertos y 55 heridos, seis de los cuales estaban en estado
crítico.
"Fue un ataque suicida dirigido contra los chiitas, pero también
hubo víctimas musulmanas sunitas, ya que su mezquita y algunas
tiendas se encuentran muy cerca de ese lugar", declaró.
"Encontramos la cabeza del terrorista, que fue hasta allí en
moto", puntualizó.
"Las mezquitas chiita y sunita están muy cerca una de otra y la
explosión tuvo lugar en el momento en que los chiitas estaban
saliendo de su mezquita y los sunitas estaban entrando en la suya,
con motivo de las oraciones del viernes", afirmó el oficial de
policía Imtiaz Shah.
Muzammil Husain, un chiita de 28 años herido en la cabeza y la
mano, dijo a la AFP que oyó la explosión cuando salió de la
mezquita.
"En cuanto llegué a la salida de la mezquita, una fuerte
explosión estremeció la zona. Mucha gente se cayó encima mío, como
consecuencia del impacto de la explosión", declaró por teléfono,
desde el hospital, en la cercana ciudad de Kohat.
"Vi pedazos de carne humana por todas partes. Nunca en mi vida
había visto una escena así. Estaba semiconsciente cuando me llevaron
a un hospital", agregó.
El agente de policía Raaz Muhamad, quien participó en las tareas
de rescate, dijo que la explosión dañó dos tiendas de cosméticos y
tres de venta de verduras.
"Vi pedazos de carne humana y grandes manchas de sangre en las
paredes que lindan con la mezquita y en las tiendas cercanas",
puntualizó.
"Toda la calle estaba cubierta con sandalias y gorras de la gente
que salía de la mezquita", agregó.
Pakistán vivió el pasado 10 de enero una de las jornadas más
sangrientas de su historia reciente, con 125 muertos en una serie de
atentados principalmente contra chiitas, a pocos meses de elecciones
generales en este inestable país dotado del arma nuclear.
El ataque más devastador, fue un doble atentado en un club de
billar repleto de gente en ciudad de Quetta, capital de Baluchistán,
de mayoría chiita, que dejó 92 muertos y 121 heridos, indicaron las
autoridades locales.
El atentado de Quetta fue reivindicado por el Lashkar e Jhangvi (LeJ),
principal grupo rebelde antichiita del país.
La minoría chiita representa 20% de la población total de
Pakistán (180 millones de habitantes).