No conozco con certeza cuál fue el incentivo que motivó esta
transmutación de pensamiento en la escuadra citadina. Tal vez
pudiera apoyarme en la tesis del genio Albert Einstein, que hace
unos días parafraseaba una colega de otro diario, al señalar: "La
crisis constituye la mayor bendición que puede sucederle a personas
y países, porque la crisis trae progresos".
Y es que realmente Capitalinos atravesaba dificultades, luego de
eslabonar una racha negativa de tres reveses —su peor de la
temporada—, con barrida incluida ante los Tigres camagüeyanos y una
derrota frente al elenco santiaguero en sus predios de la Ramón
Fonst, la única que ostentan como locales en 18 presentaciones.
Interesante este último dato que refleja cuán imbatibles resultan
frente a su público.
Volviendo al tema que nos ocupa sobre la actuación de la escuadra
de "El Mago" Calderón, es preciso destacar que tras ese revés de
manos indómitas, descendieron al tercer lugar de la tabla de
posiciones, con balance de diez victorias y cinco fracasos. Mas, de
ahí en adelante consiguieron nueve triunfos consecutivos que
provocaron un giro de 180 grados en el panorama.
Entonces midieron fuerzas con los únicos dos planteles capaces de
hacerle resistencia en la cancha, Camagüey y Ciego de Ávila. Más
contundente no pudo ser la sentencia, pues se desquitaron de los
agramontinos con una cómoda "escoba" y luego, tras recuperarse de un
desconcertante cuarto inicial frente a los Búfalos, lucharon hasta
llevarse la victoria de ese primer choque, para al día siguiente
maniatarlos en el adiós por margen superior a los veinte puntos.
Nada, que la magia se ha apoderado de un talentoso elenco de
Capitalinos que termina la temporada regular de la Liga Superior
masculina de Baloncesto en la cúspide de la tabla de posiciones, con
récord de 23 victorias (13 al hilo) y cinco descalabros. Ahora,
tranquilos y enfocados en seguir con este gran momento, esperan por
su rival en semifinales, ya sea Matanzas (15-13) o Santiago de Cuba
(14-13).