La obra del escritor Calvert Casey no es extensa. Tampoco muy
conocida. Publicó en 1962 el libro de relatos El regreso, que
fuera reeditado en 1963 en España como El regreso y otros relatos,
uno segundo de recopilación de artículos y ensayos aparecidos en
revistas y publicaciones culturales y literarias: Memorias de una
isla (1964), y Notas de un simulador, de 1969. Antes,
Casey escribió una novela, Gianni Gianni, de la que se
conserva un único capítulo, Piazza Margana. Sin embargo, su
personalidad, su escritura, alejada de los estereotipos, sugestiva
en lo estilístico, y su propia vida y final, lo convierten en figura
de atención.
Jamila Medina Ríos (Holguín, 1981) editora y poeta, Premio David
de Poesía 2008 por Huecos de araña y autora de Primaveras
cortadas (Proyecto Literal, México, 2012), también narradora (Ratas
en la alta noche, cuentos, Malpaís Ediciones, 2011), obtuvo el
Premio Carpentier de Ensayo 2012 con un estudio sobre la obra del
autor: Diseminaciones de Calvert Casey, un libro de 360
páginas que estará presente en la Feria Internacional del Libro,
bajo el sello de Letras Cubanas en su colección de Premios.
Considerado un texto de visión novedosa y abarcadora, el jurado,
integrado por Cira Romero, Jorge Domingo Cuadriello y David Leyva,
estimó además su escritura, "ajena a los estudios y valoraciones
dictadas por la sociología o el historicismo y que constituye un
aporte valioso al conocimiento de un importante autor
cubano-americano que yacía en el olvido".
Según Jamila Medina, Diseminaciones... fue el fruto de su
tesis de graduación de la carrera de Letras. "Recuerdo de manera
entrañable aquella época, porque me mudé a las bibliotecas y estuve
muy cerca de la profesora Nara Araújo, quien me enseñó a reescribir
con tino las ideas, yendo siempre más allá en las aseveraciones que
se podían profundizar, asociando inacabablemente".
"Por entonces me sentí muy cerca de Calvert Casey (murió por
suicidio en Roma, en 1969, a los 45 años), de su mundo temático y
estético, de su imaginario y de sus angustias y anhelos. No es que
tratara de explorar su psiquis, pero sí establecí con su escritura,
y con la parte de él que en ella queda, una intensa conexión, una
empatía.
"Cuando escribía me preguntaba, y supongo que es lo que hace cada
ensayista, sobre todo si explora la obra de alguien que ya no está,
al que no es posible entrevistar, ¿qué quiso decir aquí?, ¿qué pensó
cuando escribió esto o cuando vivió esto otro?"
¿Cómo definirías la obra de Casey?
"La obra de un raro. Diversa y escueta. Con temas tremendos como
el erotismo y la muerte. Atravesada por la constante del deseo, de
la transgresión de todos los límites probables".
Se dice que Casey poseía una habitual angustia, que se agudizó
con el exilio y su condición homosexual, mal aceptada por aquellos
años sesenta. ¿Hasta qué punto crees que Calvert Casey es buena
parte de su obra?
"Las relaciones entre biografía y bibliografía han apasionado a
los que se acercan a Casey; sin embargo, creo que esto ha sido
pernicioso para juzgar las exploraciones de su obra.
Diseminaciones... resulta en gran medida un esfuerzo para
detener eso, y volver a la letra, aunque de seguro terminará
alimentando ese halo... ".