KABUL.—
El gobierno de Afganistán aceptará presencia militar estadounidense
después del 2014, si la Casa Blanca acepta exigencias de Kabul,
entre ellas las referidas a que los efectivos del Pentágono estén
bajo jurisdicción local.
Esa es una de las principales reclamaciones del Ejecutivo
presidido por Hamid Karzai en las negociaciones bilaterales
iniciadas en noviembre último para sellar un acuerdo de seguridad,
refiere el sitio digital Khaama press.
A juicio del general Joseph Dunford, el próximo comandante de las
fuerzas norteamericanas en este país, ese convenio Kabul-Washington
debe completarse antes de la entrega a las autoridades afganas de
responsabilidades en manos de la ocupante Fuerza Internacional de
Asistencia para la Seguridad (ISAF).
Dentro de las tratativas se subraya que, en 2014, la mayoría de
los soldados norteamericanos abandonarán misiones directas en el
campo de batalla y esa tarea corresponderá a los efectivos locales.
Los militares del Pentágono en un número de seis mil a nueve mil
se concentrarán en cuarteles y guarniciones fortificadas cercanas a
la capital afgana y su faena consistirá en asesoramiento al Ejército
local y a la policía.
Las informaciones también dan cuenta de que pasarán a control
afgano las grandes bases construidas por el Pentágono en las sureñas
provincias de Kandahar y Helmand, donde la insurgencia mantiene
operatividad, al igual que cuarteles a lo largo de la frontera con
Pakistán.
Las conversaciones entre Estados Unidos y Afganistán las conducen
James Warlick, representante especial adjunto para esta nación y
Pakistán, y Eklil Ahmad Hakimi, embajador de Kabul en Washington.