Fueron tres los artistas que recibieron el Premio FIART a la obra
de la vida. Uno de ellos, Yoel del Río, reconocido y reconocible por
sus trabajos en metal de fuerte impronta escultórica. No hace mucho
la Galería Mariano, de la Casa de las Américas, acogió su muestra
personal Artetrastos, en la que pudo observarse la peculiar
fuerza que imprime a piezas que van de la recreación de figuras que
forman parte de la imaginería popular a propuestas objetuales más
cercanas a la instalación que a la escultura, sin perder de vista el
carácter decorativo ambiental, concepto presente en su obra desde
finales de los ochenta a la actualidad.
Apegado a la tradición, otro Premio recayó en el mueblista
santiaguero Salvador Romero Durán, quien mantiene vivo el arte de
fabricar muebles con fibras vegetales, sobre todo de guaniquiqui, en
los que conjugan la fineza de la factura con la más arraigada
identidad.
La trinidad de laureados la completó Julia González, una de las
más consumadas ceramistas de la isla. Incansable trabajadora, dueña
de una poética personal de acendrada cultura, Julia transita por la
jerarquía heredada de Amelia Peláez y compartida, entre otros, por
Alfredo Sosabravo, Julio Velázquez y Reinaldo Consuegra. En una
entrevista reveló una de sus fuentes inspiradoras: "La música
siempre me ha gustado mucho, es parte de mi vida, y empecé a hacer
una representación que quería que fuera a semejanza de la música,
con elementos ornamentales y abstractos".
En FIART 2012 participan expositores de 16 países. La muestra
cubana, amplísima y diversa, se halla reflejada en 87 stands.