DACCA, 3 diciembre.— Unos 10 mil trabajadores bangladeshíes salieron
hoy de nuevo a la calles para exigir mejores condiciones de
seguridad en las textileras, en una de las cuales murieron hace unos
días 112 empleados en un incendio.
La manifestación tuvo lugar en el cinturón industrial de Ashulia,
en las afueras de esta capital, donde estaba la fábrica siniestrada
el 24 de noviembre, y según narraron testigos a medios de prensa
locales fue atacada por la policía con gases lacrimógeno y balas de
caucho.
El jefe de la policía en la zona, Montar Ali, alegó que los
protestantes bloquearon una carretera y atacaron vehículos y
factorías, aparte de apedrear a los agentes del orden cuando estos
intentaron dispersarlos.
Ali refirió que al parecer el detonante de la manifestación
-quinta desde la tragedia de hace nueve días- fue un falso rumor
falso sobre un nuevo incendio en Ashulia, donde se concentran más de
500 plantas textiles y de confecciones.
Una abundante mano de obra y los consecuentes bajos salarios han
atraído a Bangladesh a las grandes transnacionales del sector, las
cuales pasan por alto las más elementales medidas de seguridad a fin
de rebajar costos.
En un lapso de tiempo relativamente breve, la nación surasiática
pasó a ser el segundo exportador mundial de prendas textiles, un
rubro que el año pasado le aportó 19 mil millones de dólares, las
cuatro quintas partes de sus ventas totales al exterior.
Grupos gremiales y de defensa de los derechos humanos reclaman al
gobierno y a las grandes compañías del sector poner en marcha un
programa de seguridad en esas y otras instalaciones fabriles, en
muchas de las cuales ni siquiera hay salidas de emergencia.
Según los bomberos de Bangladesh, más de 500 personas han muerto
desde el 2006 en las plantas textiles del país debido a incendios y
accidentes de diverso tipo.
Pero la Clean Clothes Campaign, una asociación defensora de los
trabajadores textiles con sede en Ámsterdam, cifra en unos 700 los
muertos en ese período.