El pueblo de Bolívar sí supo transformar el fuerte golpe del 11
de Abril en certeza y laurel. Fue el actor principal que impidió el
rebrote del proyecto fascista en América Latina y el Caribe —al
comenzar el presente siglo—, y evitó que sucumbiera la Revolución
Bolivariana, apenas en su tercer año de existencia. ¿Cómo fue
posible?
El libro Abril sin censura no pretende agregar nuevas
ideas a las correctas interpretaciones que han formulado analistas y
dirigentes venezolanos y de otros países sobre el golpe de Abril y
la victoria del pueblo bolivariano; en primer lugar, las que ha
realizado el Presidente Hugo Chávez, artífice de la estrategia
revolucionaria que dio al traste con el zarpazo fascista en menos de
48 horas. La narración de los hechos es la manera que escogió el
autor para revelar las verdades y lecciones de esa página luminosa
de la historia contemporánea de Nuestra América.
El lector, antes de abrir este libro, tal vez tenía una opinión
formada, que pudo confirmar o enriquecer. Quizás, sin embargo, sus
criterios pudieron haber variado en uno u otro aspecto, o hasta en
su visión conclusiva. Reine el albedrío. Por mi parte deseo
solicitar licencia para exponer algunas ideas. Y lo hago con la
prudencia de quien ha necesitado consultar un mar de glosas,
testimonios, crónicas, entrevistas, materiales fílmicos y otras
fuentes, y recordar infinidad de diálogos con amigas y amigos
—venezolanos y cubanos— que vivimos en disímiles escenarios aquellos
aleccionadores días.
1.
El golpe fue preparado y organizado durante al menos nueve meses.
Cuando el bloque de fuerzas opositoras y sus mentores de Estados
Unidos, llegaron a la conclusión de que Chávez no retrocedería en la
ejecución del proyecto bolivariano, decidieron optar por la vía
violenta e instaurar un poder que extirpara de raíz a la Revolución,
comenzando por la anulación de los poderes constitucionales y la
instauración de un gobierno de facto, que devino
corporativo-militarista y de sesgo fascista.
2. Después del 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos no
disimuló su rechazo al gobierno de Chávez y las intenciones de
socavarlo. Los reiterados alegatos de voceros del gobierno de Bush
evidenciaron el aval y el estímulo que Estados Unidos les daba a los
golpistas venezolanos, a fin de acelerar la caída de Chávez y la
interrupción del proceso revolucionario en Venezuela. De manera
creciente, el gobierno bolivariano venía convirtiéndose en un
obstáculo para la política exterior de Bush, en especial hacia el
hemisferio y el control del precio mundial del petróleo y de los
hidrocarburos venezolanos, que suman la más importante reserva del
planeta.
3. La estrategia del golpe y la secuencia de hechos prevista,
fueron diseñadas por los autores como piezas de un reloj suizo.
¿Acaso podían haber hecho esos planes los conspiradores venezolanos,
sin los expertos yanquis? Es difícil creerlo. En lo que sí pareciera
que hubo una relativa mayor autonomía de la parte sediciosa
venezolana, fue en la ejecución del golpe.
4. Me sumo al criterio expuesto por Rodolfo Sanz en su libro
Dialéctica de una victoria, en el que apunta la existencia de
un diseño teórico del golpe. Había que provocar una masacre, con el
propósito de responsabilizar al Presidente y que las Fuerzas Armadas
pudieran invocar el Artículo 350 de la Constitución, deteniéndolo
para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad; para ello era
necesario lograr que la orden causante de los muertos fuese
impartida por Chávez y que la autoría material recayera en las
Fuerzas Armadas; por consiguiente, la marcha opositora debía llegar
a Miraflores, y así obligar a los militares de Palacio a contenerla
con sus armas.
5.
¿Cómo ocurrieron los hechos? Recordemos.
· Chávez jamás dio la orden de disparar a los opositores; al
contrario.
· Los muertos y heridos fueron provocados por francotiradores al
servicio del plan golpista, y las víctimas resultaron ser de ambos
bandos.
· Una reducida porción de la marcha opositora logró acercarse al
Palacio por el flanco oeste, y fue repelida por la Guardia Nacional
con gases lacrimógenos, sin víctimas; la parte destinada a avanzar
sobre el Palacio por la vía Baralt-Puente Llaguno-Urdaneta,
abriéndole camino la Policía Metropolitana, no pudo lograr su
objetivo debido a la movilización del pueblo bolivariano y en
particular a la resistencia de un pequeño grupo de osados, que con
armas cortas enfrentaron desde Puente Llaguno a la policía y a
algunos francotiradores. O sea, la marcha nunca llegó a Miraflores,
gracias a la heroica resistencia del pueblo movilizado en las
inmediaciones del Palacio y de modo especial en Puente Llaguno.
· Al no ocurrir lo previsto, Venevisión hace un montaje
televisivo y responsabiliza a los Círculos Bolivarianos con las
muertes, diciendo que habían actuado por órdenes del Presidente. De
inmediato, se aplica la conocida técnica goebbeliana de convertir la
mentira reiterada en verdad. El video trucado se transmite una y
otra vez en todos los canales privados, utilizándose para incriminar
a Chávez, confundir a la opinión pública nacional e internacional,
inmovilizar a las fuerzas populares y lograr el apoyo de los mandos
militares, a fin de sumarlos al golpe. En la noche del 11 de abril y
durante la mañana del siguiente día, estos objetivos los lograron en
parte. Más aún, por la confusión que causó en los sectores chavistas
la alocución que leyó el general Lucas Rincón, jefe del Alto Mando,
afirmando que el Presidente había renunciado.
· Cuando los golpistas rechazan las condiciones que puso Chávez
para renunciar —en rigor, incumplibles por ellos, y Chávez lo sabía—
y deciden entonces presionarlo, amenazando con bombardear Palacio,
la valiente decisión de Chávez de no dimitir e ir preso para Fuerte
Tiuna, resultó ser la clave del rápido fracaso del golpe. A partir
de ese momento, los jefes principales de este —civiles y militares—
se enredan y en cuestión de horas durante el día 12 de abril pierden
el control del escenario de manera vertiginosa y en la tarde del 13
ya están derrotados de hecho.
· Fue muy importante que apenas ocho horas después de ser
apresado y aislado en Fuerte Tiuna, el pueblo venezolano y el resto
del mundo supieran que Chávez no había renunciado. Primero a través
del verbo y con la fuerza sentimental de su hija María Gabriela
—idea de Chávez, que Fidel viabilizó en un santiamén desde Cuba—. Y
poco después por medio de la valiente denuncia que realizara el
Fiscal General Isaías Rodríguez. A partir de ahí, todo cambió.
Incluso esto fue lo que impidió, con la movilización popular, que
pudieran asesinarlo, como se había decidido por el núcleo duro
golpista.
· Otra vez el despliegue popular, a partir del 12 en la tarde,
hasta la irrupción masiva del 13 de abril, resultó determinante en
el desenlace. Al igual que en las movilizaciones del 11, los
Círculos Bolivarianos desempeñan un papel medular, y aunque no
tienen instancias verticales de dirección devienen pequeños motores
que aglutinan y conducen a numerosos colectivos de las barriadas
populares y centros de trabajo.
· La postura contra el golpe de varios generales y el rechazo
casi unánime de los oficiales medios y toda la tropa, en especial en
Maracay, Fuerte Tiuna y la Guardia de Honor de Miraflores, en
actuación conjunta con el pueblo no uniformado, provocó en tiempo
récord la victoria bolivariana.
6. Sin duda, la bufonada que empleó pedro Carmona para
autoproclamarse, y la decisión de volar en pedazos la Constitución
Bolivariana, lo incineró aún más. No obstante, aunque los golpistas
hubiesen preservado ciertas normas constitucionales, por ejemplo
mantener activa la Asamblea Nacional —como trataron de hacer cuando
se vieron perdidos, bajo la asesoría de la Embajada yanqui—, de
cualquier manera el curso de los acontecimientos habría sido muy
parecido.
El golpe no tenía posibilidad de consolidarse debido a los
siguientes hechos: Chávez no había renunciado; estaba preso y su
vida corría peligro; él no tenía responsabilidad en las muertes, al
contrario; la justificación del zarpazo estaba montada en mentiras y
trucos mediáticos; los avances de la Revolución Bolivariana
—incluido el desarrollo de la conciencia, la organización y el brío
populares— y las esperanzas que ella despertó, así como el liderazgo
simultáneo de Chávez en la mayoría del pueblo y en las fuerzas
armadas. Por todo ello, desde que nació, las horas del golpe estaban
contadas, aunque sus autores se hubieran vestido de terciopelo.
7. ¿Quiénes formaron el bloque golpista? ¿Qué papeles
cumplieron en cada etapa? ¿Cuáles fueron los conflictos de intereses
entre ellos? En su excelente libro El golpe de Estado del 11 de
Abril, el siempre recordado dirigente bolivariano Guillermo
García Ponce hace una certera caracterización:
Los grupos más extremistas, mitad fascistas y mitad irracionales,
asumieron la dirección del golpe de Estado contra Chávez. Antiguas
figuras de la política tradicional fueron desplazados y sus puestos
ocupados por patoteros del Este de Caracas o aberrantes ejecutores
de la visión apartheid de la política venezolana. Pasaron a primer
plano: el contralmirante neoprusiano Carlos Molina Tamayo; el jefe
patronal Carmona Estanga; el secretario privado del expresidente
Carlos Andrés Pérez; el paramilitar Isaac Pérez Recao y altos
ejecutivos de bancos y empresas extranjeras(¼
) En segunda fila quedaron, bajo la influencia de los laboratorios
de rumores y de las manipulaciones de El Nacional y Globovisión, los
oficinistas de PDVSA, las acicaladas periodistas, los desorientados
burócratas de la Alcaldía Metropolitana, los niños bien de la
pequeña burguesía caraqueña, unos cuantos renegados de vieja data
conocidos por sus correrías oportunistas y tres docenas de generales
sin tropa¼
A esa lista habría que agregar la alta jerarquía de la Iglesia
Católica venezolana, la mafia sindical de la Confederación de
Trabajadores de Venezuela (CTV) y los dueños de los principales
medios de comunicación privados. Los jerarcas de la iglesia se
mantuvieron en la primera línea de mando hasta el último momento,
mientras que la CTV, encabezada por Carlos Ortega, al ser desplazada
decidió aparentar su no compromiso con el gobierno de facto, a fin
de lograr cargos y prebendas.
Por su parte, algunos dueños de medios de comunicación, y al
parecer también el gobierno de Estados Unidos, al igual que un grupo
de políticos opositores, se percatan en el transcurso del día 12 del
pantano en que había caído el golpe al negarse Chávez a renunciar y
estar preso e incomunicado. Se horrorizan al ver que el pueblo se
lanzó a rescatarlo y a protestar en las calles, a la vez que se
producía una firme reacción militar de rechazo a la asonada en
Maracay y Fuerte Tiuna, ambos sitios rodeados de gente que exigían
la restitución de Chávez. Por eso, a partir de la mañana del 13 de
abril, tratan de convencer a Carmona y al núcleo directivo de los
golpistas que reactiven la Asamblea Nacional y los demás poderes,
salvo la Presidencia, para enderezar el entuerto, ¡sin Chávez!
Lo primordial es que todos los integrantes de la oposición
participaron en la ejecución del golpe, y tenían consenso respecto a
dos objetivos centrales: anular la Constitución Bolivariana y sacar
por la fuerza al presidente Chávez. Cada quien hizo su parte, pero
es importante reiterar que todos estaban comprometidos: los
militares sediciosos; FEDECÁMARAS —a nombre de la oligarquía—; la
CTV; los partidos Acción Democrática, COPEI, Proyecto Venezuela,
Bandera Roja, Movimiento al Socialismo, Causa R, Primero Justicia y
otros; los dueños de los medios de comunicación privados y sus
principales directivos y voceros; la jerarquía de la Iglesia
Católica; el expresidente Carlos Andrés Pérez; el traficante de
armas y mafioso Isaac Pérez Recao; varios gobernadores, alcaldes,
diputados, jueces, fiscales y muchos funcionarios públicos de la IV
República; la nómina mayor de PDVSA y miles de tecnócratas de esa
empresa estatal; los dirigentes de fundaciones y otras instituciones
de la mal llamada "sociedad civil"; renegados de la izquierda, como
Teodoro Petkoff, y una amplia gama de intelectuales orgánicos de la
derecha y otros con ropaje progresista. Ellos participaron en una,
dos o varias de las siguientes acciones: estuvieron en las
movilizaciones, defendieron la salida inconstitucional en escritos
públicos y/o declaraciones, aportaron dinero, o conspiraron en
cuarteles y otros predios. Un pequeño grupo diseñó el plan general,
y un núcleo duro más reducido lo aplicó según sus intereses
particulares (Carmona, Pérez Recao, algunos altos oficiales¼
).
Pero insisto: Todos por igual actuaron como cómplices del golpe,
y la mejor prueba fueron las declaraciones de políticos, los
remitidos a la prensa de gremios empresariales y asociaciones de la
mal llamada "sociedad civil", y los editoriales y artículos firmados
que se publicaron los días 12 y 13 de abril: Desde el "Chao Hugo" de
Petkoff, el 12 de abril en su diario Tal Cual, hasta el editorial de
El Nacional del 13 de abril. Después, cuando el cielo se nubló con
la derrota, trataron de desmarcarse y preservar sus fuerzas para
nuevos intentos¼
Algo muy sintomático: los cientos de miles de personas que
participaron entusiastas en la marcha del 11 de abril, sin excepción
se quedaron en sus casas y ninguno de sus dirigentes tuvo el coraje
de convocarlos cuando ocurrió el despliegue popular y militar contra
el golpe. Las rotundas verdades, que a pesar de la censura también
en el Este de Caracas se iban conociendo, deprimieron y paralizaron
a quienes horas antes habían marchado resueltos a asaltar Miraflores.
Amanecieron felices el 12, pero esa misma noche y sobre todo el 13
comenzaron a preocuparse, y en muchos surgieron preguntas
relacionadas con las manipulaciones de que fueron víctimas. El 13
desde la tarde la inquietud derivó en angustia por el inminente
fracaso, y amanecieron el 14 frustrados y perplejos.
Los sectores reaccionarios de la clase media venezolana mostraron
así sus debilidades: decididos cuando se creen vencedores, timoratos
en momentos en que se sienten en desventaja. Incluso sus integrantes
fascistas, como los que agredieron a la Embajada de Cuba el día 12
—con la complicidad tácita del entonces alcalde Capriles Radonski—,
cuando supieron en la mañana del 13 que la situación había cambiado
a favor de la revolución, huyeron despavoridos.
El golpe de abril, como otras estrepitosas derrotas en la
historia humana, quedó sin fuerzas de sostén ni defensores. Kennedy
habría dicho que el golpe terminó "huérfano". En clave chavista:
"escuálido". Y hay que revisar la historia de América Latina y el
Caribe en los últimos cien años, plagada de golpes de Estado.
¿Cuántos fracasaron? Alguien hará el análisis. Parece claro que el
desenlace en Venezuela tiene que ver no tanto con el diseño o la
implementación del golpe: sus causas profundas se relacionan con la
existencia de una singular revolución popular y armada, y un líder
excepcional.
8. Es conveniente detenernos en la complexión ideológica de
los que condujeron el golpe hasta el final e integraron el gobierno
de facto. En primer lugar el sector empresarial, en la persona de su
máximo representante corporativo; los principales jerarcas de la
iglesia católica; y en tercer término un pequeño grupo de generales
reaccionarios. Ellos son los que definen la composición del llamado
gobierno de transición, en el que incluyen también miembros del Opus
Dei. Coincido con Rodolfo Sanz: "Esta trilogía, Opus Dei,
tecnocracia empresarial petrolera, militarismo y paramilitarismo, se
convirtió en el núcleo hegemónico del golpismo en la etapa de
Abril".
Todos sus pasos en el breve plazo en que pudieron tomar
decisiones, los muestran en cuerpo y alma: se orientan hacia la
plena restauración de la IV República, con acciones de corte
fascista, incluidas las represiones en forma de razzia contra
dirigentes del proceso bolivariano, el pueblo chavista y un símbolo
muy odiado por ellos: la Embajada de Cuba. Entre el 12 y el 13
fueron asesinadas más de setenta personas y perseguidas y
encarceladas varios cientos. ¿Qué hubiera sucedido en una semana, un
mes, un año¼ ?
9. Otra pregunta indispensable: ¿Cuáles fueron las
principales consecuencias del golpe?
La primera gran derrota que sufrió el bloque
oligárquico-imperialista en Venezuela a partir del 2 de febrero de
1999, fue la aprobación de la Constitución Bolivariana. Y la
segunda, el fracaso del golpe de Abril del 2002. Después vendrían
otras y con seguridad quedan algunas por ocurrir.
Los hechos de Abril mostraron sin disfraces a los enemigos de la
Revolución. En esos breves días, el pueblo civil y uniformado de
orientación bolivariana entendió mejor los alcances de la Carta
Magna y del proyecto de cambios encabezado por Chávez. La conciencia
política del pueblo y de los militares, se hizo más clara y los
compromisos con el proyecto revolucionario se fortalecieron. El
protagonismo de las masas se consagró, y mostró en su esplendor que
era decisivo, al igual que la alianza cívico-militar tan promovida
por Chávez como factor estratégico clave de la Revolución
Bolivariana.
El golpe representó una oportunidad para depurar las filas
castrenses de los elementos golpistas y retrógrados. También reveló
nuevas traiciones en el ámbito civil, y pasaron al campo enemigo
caballos de Troya que hacían mucho daño dentro del proceso.
La oposición quedó dislocada temporalmente, surgieron en sus
filas nuevos motivos de división y los medios de comunicación
privados sufrieron un porrazo a su credibilidad. No obstante, la
traición de Luis Miquilena posibilitó que los adversarios
controlaran la mayoría del Tribunal Supremo, al igual que ocurría
con buena parte de los tribunales y la fiscalía en instancias
inferiores, pero decisivas. Ello permitió que el Tribunal avalara el
concepto de que no hubo golpe sino "un vacío de poder" y que muchos
de los responsables no pudieran encausarse, mientras otros huyeron
al exterior, en primer lugar Carmona y Pérez Recao, y varios de los
altos oficiales más comprometidos.
No hay palabras más elocuentes para explicar esta situación que
las expresadas por Roy Chaderton Matos, nombrado canciller de
Venezuela poco después del golpe: "Ocurre que en nuestra tierra
mágica tuvimos un Presidente secuestrado sin captores, encarcelado
sin carceleros, unas autoridades auto juramentadas sin usurpadores,
parlamentarios, gobernadores y alcaldes atrapados y aporreados sin
linchadores; es decir, responsabilidades sin responsables, asaltos
sin asaltantes y violaciones sin violadores. ¿Cómo entonces
sorprendernos invirtiendo la lógica de esa secuencia, al encontrar a
jueces sin justicia? No hay responsables. No hay responsabilidades.
Solo fantasmas en la enfebrecida fantasía garcíamarquiana".
Por su parte los Círculos Bolivarianos, criminalizados por los
fascistas, elevaron su prestigio y se multiplicaron en casi todo el
país. Dirigentes sindicales críticos a la mafia de la CTV,
aceleraron iniciativas para construir una fuerza gremial autónoma y
a la vez comprometida con el proceso de cambios. Dentro de PDVSA,
aunque regresaron casi todos los gerentes golpistas, se
fortalecieron las posiciones de los obreros y funcionarios
patriotas, que sabían sería inevitable un nuevo enfrentamiento con
aquellos.
Otra enseñanza del golpe fue el importante papel que cumpliera la
comunicación alternativa popular: por ejemplo, Catia TV en el Oeste
de Caracas; el uso de la mensajería de textos celulares y otras
variantes de transmisión de informaciones, ideas y consignas, que
convirtieran a Venezuela después en el país suramericano con mayor
número de televisoras, radios y periódicos alternativos. Estos
existen para promover —con óptica crítica— la obra revolucionaria y
también constituyen una red que, gracias a aquella experiencia, está
en mejores condiciones de defenderla ante cualquier eventualidad
similar a la de Abril.
Los partidos de la alianza bolivariana hicieron sanas críticas
sobre la carencia de un plan para enfrentar el plan golpista y
acrecentaron los niveles de articulación, para hacer más eficiente
el respaldo al gobierno y al Presidente. Tal vez la mejor síntesis
de las lecciones que dejara el golpe a los dirigentes bolivarianos,
la formulara Chávez cuando afirmó que en esos días había perdido "la
virginidad".
Dentro de las fuerzas armadas, el Presidente en su carácter de
Comandante en Jefe implementó un sistema autónomo de comunicaciones
directas suyas con los mandos de batallones y otras unidades
operacionales, que le garantizaran el contacto en condiciones
normales y excepcionales.
El impacto internacional del golpe tuvo un balance muy favorable
para el gobierno y la Revolución. Prevaleció el rechazo a cualquier
intento de golpe de Estado en Venezuela u otro país de la región.
Muchos analistas en el mundo, incluso en Estados Unidos, culparon al
gobierno de Bush de promover el hecho, y cuando menos de haber
reconocido a Carmona. Ello colocó a Estados Unidos en una posición
defensiva.
Por su parte la izquierda y determinadas fuerzas progresistas
latinoamericanas —que tenían reservas y prejuicios con Chávez por su
origen militar y sus novedosas ideas de cambio— comprendieron de una
vez que en Venezuela sí había un proceso revolucionario, y además
necesitado de solidaridad.
10. Un último comentario. Nunca olvidemos las lecciones del
golpe de Estado de Abril del 2002 en Venezuela y la odisea que
protagonizaran los auténticos demócratas y patriotas de esa hermana
nación. "Nunca olvidemos", dije. Sí, en primera persona del plural:
venezolanos y venezolanas, y los demás pueblos de Nuestra América.
No soslayar jamás quiénes fueron los autores y participantes de
la asonada, más allá de sus disputas y constricciones parciales y
oportunistas.
No omitir nunca hasta dónde fueron capaces de llegar, para
derrotar el sueño bolivariano.
No dejarse engañar por nuevas falacias de esos sujetos —u otros
iguales o semejantes que puedan surgir—, sean ellas burdas o
revestidas de atractivos encajes.
Saber descubrir las intenciones ocultas detrás de los cambiantes
disfraces que utilizan tales personajes o entes que los portan,
digamos una demagógica campaña electoral que busque por esa vía
similares propósitos a los del golpe del 11 de Abril.
Y recordar siempre que la aparente unidad de la oposición se hizo
añicos en pocas horas, cuando imperaron las ambiciones económicas y
de control del poder entre unos y otros dirigentes y sectores que la
integran. De tal modo: ¿Podrían garantizar ellos, con sus mezquinos
intereses en pugna, la estabilidad, la paz social y más aún, los
formidables logros de la revolución?
Los prepotentes del Norte y sus cómplices vernáculos, no debieran
olvidar a su vez el rotundo adagio de los vencedores en Abril: todo
11 tiene su 13. Esto es: objetivos claros, movilización popular,
unidad cívico-militar, combatividad, organización, patriotismo,
confianza en el líder, optimismo y estar dispuesto a entregar hasta
la vida en defensa de las conquistas e ideales de la Revolución
Bolivariana.
Presentarán mañana el
libro Abril sin censura