El llanto que coronó la proeza

Freddy Pérez Cabrera

A las 10:30 de la noche del 31 de diciembre del 2010, se escuchó en la sala de parto del Hospital Materno Mariana Grajales, de Santa Clara, el leve gemido de Samuel Obregón Galván, el último niño que vino al mundo en Villa Clara en ese año.

Foto del autorEl nacimiento de Samuel marcó el récord para Villa Clara.

Con su nacimiento, la central provincia concretaba la proeza de lograr una tasa de mortalidad infantil de 2,5, la más baja de un territorio en la historia de la Revolución.

Además, tres municipios conservaron en cero la tasa de mortalidad infantil durante el año: Quemado de Güines, Encrucijada y Camajuaní, mientras toda la provincia mantuvo en cero el indicador de mortalidad materna.

La madre del bebé, Marilloly Galván Rosquete, una joven de 25 años, mostraba una alegría inmensa por haber traído a la vida a su primogénito, que pesó 3 900 gramos.

El alumbramiento de Samuelito se produjo a las 35,3 semanas de gestación y en la hora del regocijo Marilloly no olvida que su hijo es fruto de la esmerada atención recibida por muchas personas, entre las que menciona a la doctora Griselda, médico del consultorio ubicado en el Reparto José Martí, quien la atendió durante todo el embarazo, al personal del policlínico Marta Abreu, a los trabajadores del Hogar Materno de Las Minas, donde permaneció ingresada varios días, así como a los doctores, enfermeras, neonatólogas y otros especialistas del Hospital.

n LA PROEZA ES COLECTIVA

En el resultado de Villa Clara merece un destaque especial el Hospital Materno Provincial Mariana Grajales, en el que nacieron 5 286 infantes, poco más del 65% de los que vieron la luz el pasado año en Villa Clara; el resto, 2 797, emergieron a la vida en los hospitales de Sagua La Grande, Placetas y Remedios.

La doctora Rokselys Vigo Rodríguez, directora de la prestigiosa institución villaclareña, opina que el éxito alcanzado no es de nadie en particular, sino que es fruto de una obra colectiva, en el que han intervenido muchas personas, entre las cuales destaca a los médicos de la familia, que encabezan la atención primaria, los especialistas encargados en darle seguimiento al embarazo, hasta el personal de los hospitales maternos y otras instituciones de salud que apoyan el programa en el territorio, donde todos son importantes, desde el que limpia o elabora los alimentos, hasta el más avezado galeno o enfermera.

Para el doctor Alexis Corrales, profesor titular de la sala de cuidados especiales perinatales, el resultado de la provincia y de su institución, está relacionado con el hecho de contar con especialistas muy experimentados en todas las salas, capaces de revertir situaciones muy complejas como el bajo peso al nacer, sepsis, cuadros de hipertensión arterial asociada al embarazo, rupturas pre-términos, sangramientos y otras complicaciones lógicas de este proceso.

 

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