Han
pasado 50 años desde aquella alarma de combate que movilizó al
pueblo a las trincheras ante una inminente agresión yanki a
producirse durante el cambio de mandato presidencial entre el
entonces presidente Ike Eisenhower y el ganador de las elecciones
John F. Kennedy en diciembre de 1960-enero de 1961.
Fueron escenas realmente patrióticas las que se vieron en
aquellos hombres y mujeres atrincherados ese 1ro. de enero de 1961,
bajo el frío y las inclemencias del tiempo.
Uno de ellos seguramente lo recordarán los fundadores de las
Milicias Nacionales Revolucionarias en Matanzas. Era un hombre
negro, de figura recia, al que todos llamaban "Maceo" y que encabezó
las unidades atrincheradas en las costas de la carretera a Varadero
durante la crisis.
Miguel García García fue, sin duda, el más viejo miembro de las
Milicias Nacionales Revolucionarias, las que integró como fundador a
los 100 años y unos meses de edad.
Hijo de esclavos y esclavo él mismo, el viejo Miguel no lo pensó
dos veces para formar las filas del mambisado y luchar en la guerra
del 95 bajo las órdenes del Lugarteniente General Antonio Maceo,
como tampoco vaciló en retomar las armas al crearse las Milicias y
defender las conquistas de la Revolución con el mismo ímpetu mambí.
Su fortaleza física lo hacían descollar por encima de muchos
hombres jóvenes, por eso nadie pudo decirle que no cuando se
presentó en el batallón y mucho menos después de haber demostrado
sus condiciones en las duras prácticas militares, caminatas y
movilizaciones intempestivas, para probar la disposición combativa,
etc; porque siempre estaba entre los primeros.
Cuando en diciembre de 1960 se decreta la primera Alarma de
Combate por la amenaza de la inminente agresión en medio del cambio
presidencial, el viejo Miguel estuvo entre los primeros en
presentarse al batallón y luego partir hacia las trincheras.
El era como una reliquia en la guarnición que defendía la
comandancia de aquellas unidades milicianas dirigidas entonces por
el comandante Belarmino Castilla Mas (Aníbal), aunque no por su
avanzada edad podía discriminársele; "Maceo" no permitía a nadie que
le disminuyeran las responsabilidades y obligaciones.
La modestia de este combatiente cautivaba, así como su
disposición de sacrificios; sus relatos absorbían la atención por
las noches en que unas veces rememoraba con nostalgia pasajes de
clarinada mambisa y de la gigantesca hombradía del General Antonio,
mientras que en otras parangonaba su juventud de esclavo con el
presente luminoso y las posibilidades que abría la Revolución para
las nuevas generaciones.
Su celo por el cuidado y conservación de su metralleta checa
modelo 25 era extremo y su marcial porte en la puerta de entrada de
la comandancia, pese al frío maravillaba a sus compañeros y a todos
los jefes militares, incluido el comandante Juan Almeida Bosque,
jefe de operaciones militares en la provincia yumurina por aquellos
tiempos, que le reconocía méritos por su firmeza combativa en las no
pocas visitas que hizo al puesto de mando del batallón.
Los que protagonizaron estas gloriosas jornadas de tensión no
olvidan aquel 21 de enero de 1961 en que concluía jubilosamente la
alarma de combate y los batallones marcharon a pie hacia la Escuela
de Responsables de Milicias, donde se efectuaría el acto de
desmovilización.
En esa marcha de varios kilómetros, el viejo Miguel iba al frente
de la columna portando con orgullo la enseña patria, sereno y firme,
bajo un copioso aguacero sin que sus fuerzas se inmutaran.
Eso y el saludo cariñoso que le dirigiera el comandante Juan
Almeida fueron sus mayores orgullos durante los últimos años de su
vida.
Todavía en 1962, durante la Crisis de Octubre que algunos también
llamaron la Crisis de los Cohetes, nuevamente Miguel tomó las armas
y defendió a su Patria en aquel viril acto en que el pueblo cubano
enfrentó valientemente el chantaje atómico de Estados Unidos.
Miguel García García falleció en 1963 a los 104 años de edad.
Hoy, cuando celebramos el aniversario 50 de aquellos épicos días en
que por primera vez nuestro pueblo rebelde y miliciano devino
invencible fuerza como pueblo uniformado, rendimos homenaje a
hombres que como él fueron exponentes del indomable espíritu
patriótico de varias generaciones de cubanos en la lucha de
resistencia heroica frente al imperio.