¡Varón!,
dijo Úrsula, la comadrona o partera de toda una zona rural, en el
actual municipio tunero de Manatí, y el júbilo se desparramó por la
casa. El niño "había escogido" el mejor día para ver la luz (1ro. de
enero) y, además, se llamaría Fidel, como había sugerido antes de
morir el revolucionario José Santiago Ercilla, amigo de la familia.
Así vine al mundo, relata el tunero Fidel Héctor Peña Alfonso, un
hombre que aún siente nostalgia de los sinsontes, chipojos y
guardarrayas, orgullo de su origen campesino.
Cuando se acerca mi cumpleaños, el primer día del año, me
emociono por muchas razones, y enumera: la trascendencia de esa
fecha, el nombre que llevo y el aguacero de llamadas telefónicas por
parte de amigos que insisten en felicitarme doblemente.
Maestro durante una etapa de su vida, subdirector del Palacio de
Pioneros, funcionario del Gobierno, trabajador del sector
sideromecánico y especialista ahora de abastecimiento
técnico-material en la rama azucarera¼
tal ha sido el feliz derrotero de este hombre.
Amores y desafíos de Idoris
A
Idoris Martínez Díaz la distinguen en el barrio y en el centro de
trabajo no solo por su gracia natural y ser una mujer bondadosa,
sino por haber nacido un primero de enero, honor mayor por el
orgullo de que haya sido en 1961, el año de la Alfabetización y de
la Victoria de Girón.
Recuerda que desde bien pequeña sus padres celebraban en casa el
cumpleaños de la niña, la llegada del nuevo año y el aniversario de
la Revolución Cubana. "Mi papá estuvo en la lucha contra bandidos en
el Escambray y en misión internacionalista en Angola. Ya es
fallecido pero de él guardo un recuerdo muy bonito".
También habla con ternura de su mamá Susana, quien actualmente
tiene 73 años de edad y labora como bibliotecaria en el hospital
materno de Matanzas. "Es una mulata tremenda, se pone los tacones
altos y me deja atrás¼ ", dice y sonríe
visiblemente contenta.
Idoris es la segunda de tres hermanos. Expresa que aunque procede
de una familia humilde y de escasos recursos, tuvo una infancia
feliz en las alturas de Simpson, en la ciudad de Matanzas. Estudió
Licenciatura en Educación, en la especialidad de Economía, y desde
hace 27 años labora en la dirección provincial de la Pesca. Es madre
de dos hijos varones.
Y me hice médico
Quería
ser veterinaria, pero pudo más el embullo de los amigos. Hoy Mayra
de la Caridad Sandoval Mederos es médico especialista en
Anestesiología y Reanimación, y desde hace un año Máster en
Urgencias Médicas.
Vivaz y alegre, llega Mayra a sus cinco décadas de vida "contenta
de ejercer la carrera que amo, de gozar del reconocimiento de mis
colegas y pacientes, del cariño de mi familia y de poder disfrutar a
mi pequeña nieta Mauren".
Feliz también de que luego del triunfo de la Revolución sus
padres pudieran realizar sus sueños de estudiar carreras
universitarias y se convirtieran en economistas, y de que su hija
sea estomatóloga.
Para ella el trabajo ha sido siempre deber y responsabilidad.
Luego de más de 20 años ejerciendo como anestesióloga en el Hospital
Clínico Quirúrgico de Diez de Octubre, hoy realiza igual labor en el
Hospital Nacional de Reclusos ubicado en el Combinado del Este, "con
el mismo esmero y la misma pasión por mi profesión".
Todo gracias a la obra mayor
Mayra
Cristina Quiñones Rodríguez nació con los aires de la Revolución,
pero dos años después de su triunfo.
"Somos cuatro hermanos y todos tuvimos la oportunidad de
labrarnos un futuro. Una de mis hermanas también estudió Medicina y
cumple misión internacionalista en Haití; la otra, se graduó en la
especialidad de Matemática Aplicada al Control de Mandos
Automatizados. El varón es obrero calificado".
Como no le agrada hablar en primera persona, basta una mirada al
currículo donde sintetiza parte de su obra: Iniciadora del Programa
del Médico y la Enfermera de la Familia, su consultorio fue el
primero en el país que ganó la condición de Modelo. Especialista de
Segundo grado en Medicina General Integral, máster en Atención
Primaria, profesora auxiliar, decana de la Facultad de Ciencias
Médicas José Assef Yara, de Ciego de Ávila¼
Siento orgullo...
Para
la operadora ejecutiva 113 Lourdes Bueno Gely, de la Empresa de
Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima (ETECSA) en Guantánamo,
su trabajo ha sido la esencia de su vida por los 31 años que lleva
en él y el placer de servir a la población.
"En mi vida agradezco todo a la Revolución, especialmente la
posibilidad que me ha dado de sentirme útil al pueblo desde mi
humilde puesto de trabajo, el cual amo como a mi propia hija, a mi
madre o a mi nieto", afirma esta guantanamera de cuna, nacida al
amanecer del primero de enero de 1961.
"Siento orgullo de poder ayudar al prójimo, especialmente ante la
ocurrencia de acontecimientos tan dramáticos como el sismo que el 20
de marzo último estremeció a Guantánamo y Santiago de Cuba, o la
alerta de maremoto para Baracoa hace unos meses. Fueron miles de
llamadas en breve tiempo de personas de todas las provincias del
país y del extranjero, interesadas por los hechos y el estado de sus
familiares. A todas se les dio la información precisa y necesaria,
que agradecieron con satisfacción".
La fortuna de Ramoncito
Ramón
Manuel Quintana Vera ha encontrado una frase más que ilustrativa
para definir su medio siglo de existencia: "Yo he sido músico,
poeta, medio loco y unas cuantas cosas más, pero no me arrepiento de
ninguna", dice sentado en el portal de la casa que él mismo levantó
ladrillo a ladrillo, en la provincia de Sancti Spíritus.
Graduado de técnico medio en Construcción Civil, chofer, albañil,
carpintero, pintor y mecánico, Ramoncito —como se le conoce en el
Camino de las Cañas en la barriada espirituana de Colón—, asegura,
sin embargo, que la más completa de todas sus obras es la familia
que ha forjado con el sudor de su frente.
De Sancti Spíritus, donde nació 50 años atrás, se fue a vivir muy
pequeño a la zona de El Caney, una comunidad recostada al Mar
Caribe, luego a Camagüey con su madre y tiempo después el deber de
combatiente y el azar lo llevaron hasta el Estado Mayor del Ejército
Occidental, donde cumplió el Servicio Militar.
Tras laborar durante siete años en el central Brasil de la
provincia agromontina, en 1985 se enroló como reservista en el sur
de Angola, una página de 26 meses con 27 caravanas intercaladas, que
según él mismo dice, si no es un récord, al menos sirven para un
buen average.
Mi primera fiesta
"Eran
las 10 de la noche; mis padres estaban recibiendo el año nuevo en un
círculo social de Matahambre. Todo era júbilo y alegría. En medio
del baile se formó el alboroto: A mamá le dieron los dolores. Amigos
y familiares buscaron una partera, que era como les decían a las
comadronas en esa localidad colindante con los actuales municipios
de Segundo Frente y Songo La Maya. Cuando pasó el susto, y di el
primer quejido, siguió el jolgorio entre tonadas campesinas,
repentistas y otras tradiciones del campo. Me cuentan que ese día
asistí a mi primera fiesta. ¡Después han llegado muchas más!".
Analeysi Aguilera, una de las cubanas que hoy festeja sus 50
años, el medio siglo de la victoria de Playa Girón y la Campaña de
Alfabetización, recuerda su infancia con devoción y afirma que es
una mujer realizada, feliz.
"Mi abuela me puso el nombre. Crecí y viví muy alegre. Trabajé
varios años en Educación —detalla. Luego me vinculé al sector del
comercio y la gastronomía, donde me he desempeñado como dependienta
elaboradora durante los últimos 20 años. Me casé joven. Tengo tres
hijos varones que son mi mayor riqueza.
La Revolución lo cambió todo
Mery
Ledesma Ramos es una pinareña que vive orgullosa de cumplir años el
1ro. de enero.
"En la primaria siempre tenía una especie de pugna con otro niño,
porque decía que quien había nacido el día del triunfo de la
Revolución era él, cuando en realidad lo había hecho el 2 de enero".
En el calendario hay muchas fechas importantes, pero el 1ro. de
enero¼ no se puede negar que es de las
más significativas para el pueblo cubano.
"Mi mamá me ha contado de los aprietos que vivieron en el
capitalismo.
"Para consultar a un médico, mis abuelos tenían que caminar
alrededor de cuatro kilómetros hasta la carretera, y esperar a que
algún carro los trasladara al pueblo", relata.
"Hoy es distinto. Hay consultorios en todas partes. Las personas
viven con decoro, sin que nadie los explote o los maltrate.
"La educación está garantizada. Yo misma, que nací en Sumidero,
municipio de Minas de Matahambre, me pude hacer técnico medio en
suelos y agroquímica en Ciudad de La Habana", no olvida esta
pinareña de casi medio siglo de vida.
Mago de la vida
He
comprobado en la vida la validez de dos principios, los cuales
signan mi existencia: instruirse es asegurar el futuro, y el trabajo
no mata, asegura Higinio Lázaro Ortiz Castro.
Nació en la Ciudad de La Habana, el primero de enero de 1961,
quiso ser maquinista naval, pero no pudo, entonces multiplicó por
siete sus habilidades y enrumbó proa hacia oficios que le dieron el
sobrenombre de El Mago.
En la búsqueda y hallazgo constante de respuesta en los oficios
de pailero, soldador, electricista, carpintero, cristalero,
colocador de falso techo y pintor, se hizo imprescindible.
Y recuerda el montaje de la textilera de Ariguanabo; la
preparación de los sitios de alojamiento para la VI Cumbre del
Movimiento de Países No Alineados, en 1979, cuando solo tenía 18
años, y el acondicionamiento del Instituto Preuniversitario
Vocacional Vladimir Ilich Lenin para los Juegos Centroamericanos,
entre otras misiones.
Este hombre, que el amor llevó a Bayamo, donde nacieron sus dos
hijas, "es el tipo de persona que todos quieren tener en su
plantilla".
No me quejo
"Soy
feliz y si fuera a manifestar alguna inconformidad, es por no saber
aprovechar todas las oportunidades que he tenido", comenta Gisela
Caridad Pupo Pozo, una holguinera nacida el 1ro. de enero de 1961.
"Nací en Mir, alrededor de las diez de la mañana. Mi padre me
estimuló a estudiar. En su infancia no pudo ir a la escuela porque
ayudó a la familia como limpiabotas y panadero para ganarse unos
centavos. Siempre dice que después de la Revolución es que pudo
prepararse, tener trabajo y casa decentes. También soy dichosa
porque él tiene buena salud, igual que mi madre, que ya cumplió 66.
¡Ah, y mi abuela tiene 90!
"Mientras yo estudiaba por las noches, por el día aproveché para
hacerme mecanógrafa. Así comencé a trabajar en la ESPA provincial,
donde me seleccionaron militante de la UJC. Luego pasé para la
fábrica de calzado Julio Antonio Mella, en Protección Física. Y en
el 2000 me trasladé al Acueducto Municipal, donde me mantengo hoy
como expendedora en un Punto de Agua.
"Tengo un hijo de 26 años, quien sí ha aprovechado las
oportunidades y el tiempo. Es licenciado en Ciencias Pedagógicas,
además es Máster en Páginas Web, domina el idioma inglés y está en
un curso de posgrado en el Instituto Pedagógico de Holguín".
Realizada por lo que soy
Eda
Manuela Suárez Díaz llegó al mundo el primero de enero de 1961, en
la ya desaparecida comunidad camagüeyana de Los Burros, donde dio
sus primeros pasos a comienzos de los años sesenta entre cañas y
polvorientos caminos.
"Somos guajiros de monte adentro y me siento orgullosa de serlo",
afirma sin reparos, para agradecer la educación recibida entre tanta
gente de buen corazón: "nos enseñaron desde niños a respetar, a
comportarnos, a enfrentar muchas cosas en la vida y a valorar a las
personas por sus actos, no por lo que tienen".
Tales virtudes, enraizadas en un carácter bonachón, noble y
servicial, le han ganado un bien merecido prestigio como técnica de
Rayos X en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech, su único
centro de trabajo en 32 años.
"Aquí me siento realizada. Me gusta hacer las cosas bien, para
que las personas reciban un diagnóstico seguro, sin maltratar a
nadie".
Manuela
La
cienfueguera Manuela Arango Rodríguez dice que según le contaron
llegó al mundo sin mucho aspaviento, a las siete de la mañana del
primer día del año 1961.
Tanto fue así que no dio tiempo ni siquiera a que la comadrona
asistiera a su madre en la casa, por lo que la abuela Cándida tuvo
que asumir esa función y cortar el ombligo¼
Relata Manuela que gracias a una captación que hizo la UJC,
comenzó muy temprano a trabajar en el Banco Nacional de Cuba, hoy
Banco de Crédito y Servicio (BANDEC), en el que "llevo 33 años y
desempeño el cargo de jefa de sección del Departamento de
Contabilidad".
Tengo una familia adorable. Llevo más de 30 años al lado de mi
esposo Lázaro Rosell, disfruto mucho la compañía de mis hijos,
Luneisy, que ya con 28 años es Máster en Educación, y del varón
Dayán;¼ ¡Ah, y qué decir de mi nietecita
Jaila, de seis años".
Por haber nacido en el año de la Alfabetización y de la victoria
de Playa Girón, expresa mientras los ojos se le iluminan: "Conozco
bastante de los hechos de la invasión, pues mi padre Jesús y su
hermano Leopoldo combatieron allí, como milicianos del Batallón
339", rememora.
Motivos para celebrar
Esta
noche, como ha ocurrido en los últimos 50 años, habrá fiesta en casa
de la familia santaclareña Hernández Arbolaez. No solo se conmemora
el aniversario 52 del triunfo de la Revolución, sino que, además, es
la fecha de nacimiento de Marisol Hernández Arbolaez, una mujer que,
cada día al levantarse, da gracias a la vida por haber venido al
mundo en esta nación.
Cuenta su padre Miguel, que nació aproximadamente a las 8:00 p.m.
del 1ro. de enero de 1961, en Santa Clara. Recuerda que eran días
muy convulsos, de intensa lucha de clases, expresado en el
bandidismo, las agresiones a la Campaña de Alfabetización y la
invasión por Playa Girón, razón por la cual estuvo movilizado varios
días.
Por aquello de que "hijo de gato caza ratón", Marisol integró las
filas del Ministerio del Interior, en las que prestó servicios
durante 28 años, hasta su jubilación por enfermedad.
Entrevistaron: Lourdes Pérez
Navarro, José Antonio Torres, Armando Sáez Sánchez, Miguel
Febles Hernández, Freddy Pérez Cabrera, Germán Veloz
Placencia, Jorge Luis Merencio, Ronald Suárez Rivas, Eugenio
Pérez Almarales, Pastor Batista, Ventura de Jesús, Ortelio
González Martínez y Juan Antonio Borrego.
Fotos: Los corresponsales y Vicente Brito, Patricio Chaviano
e Ismael Batista. |