La Yargelis Savigne de todos los cubanos

Saltos, amor y metas

HAROLD IGLESIAS

La guantanamera Yargelis Savigne es nuevamente la mejor atleta del año en deportes individuales. Sus resultados son merecedores de tal condición y, más allá de saltos y marcas, a sus 26 años Savigne se define como una persona hiperactiva, enamorada y llena de metas.

¿Desde niña fuiste tan inquieta?

Realmente sí, en mi casa no dejaba a mi mamá ver la novela cuando Ana Fidelia competía, me apasionaban sus carreras. Es por eso que mi tío Julián —un hermano de mi mamá que practicó boxeo— buscó a un entrenador y me inició en el atletismo. Fue en 1996, yo estaba en sexto grado.

¿Comenzaste en el área de saltos?

Nada de eso, cuando me hicieron las pruebas de aptitud por mi rapidez comencé en velocidad, corría 60 metros y luego en la EIDE hacía pruebas combinadas, 60 lisos, con vallas y salto de longitud.

¿Cómo evolucionaste hasta descubrir el triple?

No me lo vas a creer, pero salté triple por primera vez en el 2005, no había longitud en la gira y probamos. Increíblemente ese mismo año alcancé medalla de plata en el Mundial de Helsinki, con 14.82, prácticamente fue mi debut. En los juveniles solo saltaba longitud.

¿Qué posee Yargelis para ser una triunfadora?

Pienso que mi temperamento me ha ayudado mucho como atleta, dicen que soy buena técnicamente, muy rápida y explosiva en la carrera de impulso (puede llegar hasta 132 pies), y mis principales potencialidades estriban en el brinco e impulso final. Pero mi carácter a veces también me ha creado dificultades.

¿Cómo es eso?

Te diré que en los Juegos Olímpicos de Beijing’08, el momento más triste de mi carrera deportiva, los impulsos me jugaron una mala pasada. Imagínate que estaba mejor, incluso, que en Osaka’07, cuando tuve la alegría mayor de ser campeona mundial con 15.28 metros. Había saltado cinco veces por encima de 15, pero una vez en la final me ubicaron de primera, como si fuera la liebre, y el salto inicial de foul, que a propósito hubiera sido para luchar el oro, me sacó de concentración. Estaba ansiosa por alcanzar un registro de relieve y de ahí en lo adelante las cosas no me salieron bien.

¿Qué me dices de tu entrenador Milán Matos?

Nuestra relación ha sido magnífica desde que empezamos en el 2004. Tenemos personalidades parecidas, discutimos juntos los planes de entrenamiento y competencias. Él es muy inquieto, siempre cuando cometo errores técnicos en algún movimiento se acerca y me aconseja. Además, ayuda a controlar mis impulsos.

¿Y en la familia, cómo es la relación con la campeona?

Súper especial, mi mamá y mi esposo parecen más deportistas que yo. Fíjate que cuando competí en Beijing él fue para Guantánamo a ver los juegos, y sintieron tanto la derrota como yo. En estos cinco años que llevamos juntos ha sido de gran valor para mí, estoy orgullosa de haber alcanzado los mejores resultados de mi carrera deportiva a su lado. Él era decatlonista del equipo nacional.

¿Qué escenario inspira más a Yargelis Savigne?

Creta y Salónica, en Grecia. Es un país hermoso, siempre he conseguido buenas marcas allí, creo fundamentalmente por la rapidez de sus pistas, en ese sentido Lausana también me gusta.

¿Saltos futuros?

Prepararme bien para terminar este ciclo olímpico por todo lo alto. Tirarle a los 15.50 metros que constituyen récord del mundo en triple y superar los siete metros en longitud. Cuando uno está bien disminuyen las tensiones. No asistiré a la gira invernal para optimizar y pulir todos los elementos técnicos de mi preparación. Además, está la Licenciatura en Cultura Física, curso el quinto año y anhelo graduarme.

Hay algo que mucho deseo como atleta: ganar una medalla olímpica, me lo debo desde Beijing, y también a mi familia, a mi esposo y al pueblo de Cuba.

 

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