Casi
tan difícil como enfrentarlo sobre los colchones, era disputarle la
condición de mejor atleta del año.
Invicto, convertido en el único luchador cubano con cuatro
campeonatos mundiales, tras reponerse de una intervención quirúrgica
que lo apartó varios meses de los entrenamientos, en este 2010,
Mijaín López ha vuelto a ser el más grande, en una Isla de buenos
deportistas.
"Es la cuarta vez que lo consigo y estoy muy feliz. Es un orgullo
y un reconocimiento por todo el sacrificio, por no dejarme vencer
por las dificultades", asegura este gigante de 120 kilogramos de
peso.
El deporte lo lleva en la sangre, Misael y Michel, sus dos
hermanos, fueron boxeadores. El segundo de ellos, conquistó la
medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Esa influencia tan próxima, hizo que Mijaín también se subiera al
cuadrilátero, pero no le gustó la experiencia. "Después conocí la
lucha y ahí me quedé".
Entonces, tenía apenas diez años, y recién iniciaba el recorrido
que lo llevaría a la EIDE y la ESPA Nacional, antes de convertirse
en el deportista fuera de serie que es hoy.
¿En qué piensas cuando subes a recibir una medalla?
"En todo el esfuerzo realizado. La trayectoria de un atleta tiene
lugar en ese momento tan importante de la vida que es la juventud, y
nos obliga a limitarnos de muchas cosas que les gusta a los jóvenes:
la música, las fiestas, las noviecitas. Para obtener resultados es
preciso consagrarse al deporte".
¿Cómo es un día de Mijaín López?
"Cuando hay competencias, son seis sesiones de entrenamiento. Me
levanto a correr a las 6:00 a.m. A las 8:00 a.m. practico con el
equipo de lucha libre. Dos horas después lo hago con los de mi
estilo. Antes de almorzar realizo ejercicios de coordinación, juego
un poco de baloncesto. En la tarde, vuelvo a practicar con los de la
libre, luego con la greco, y termino haciendo pesas".
Aunque su especialidad es la lucha grecorromana, Mijaín se ve
precisado a entrenar en los dos estilos, para aumentar la exigencia
de la preparación, que se le dificulta debido a la falta de rivales
que le hagan resistencia.
¿Cómo analizas tus competencias?
"Yo miro mis eventos, y ahí voy tomando nota de mis dificultades.
Me fijo en los errores y trato de no repetirlos".
Esta vez, el hecho determinante para su selección como atleta del
año fue la actuación en el Campeonato Mundial, tras haber sido
operado en uno de sus codos.
"Mucha gente pensó que me quedaría sin medallas, porque sufrí una
lesión y no había participado en otros torneos, pero se equivocaron.
Estaba muy bien preparado psicológicamente. Además, mis resultados
no son cosa de un año ni de dos, sino de toda una vida".
Has sido cuatro veces el Atleta del Año¼
"Siempre voy a tratar de hacerlo bien. Desde chiquito estoy en
esto. Es lo que me gusta. Mientras pueda rendir, quien aspire a ser
el Atleta del Año, tendrá que pelear duro".
Fuera de los colchones se define como un hombre común, que
disfruta la compañía de la familia, a la que muy pronto se sumará su
primer hijo.
Aunque su calidad deportiva lo ha llevado a recorrer el mundo,
permanece apegado a Herradura, el pueblito del sur de Pinar del Río
que lo vio nacer y donde hoy es un verdadero ídolo. "Sigo siendo el
Mijaín de siempre", advierte.
A sus 28 años, no existe un título que no haya conquistado dentro
del deporte. Su meta consiste en superar sus propias marcas, y su
oponente más peligroso, la falta de motivación que pudiera llegar a
sentir quien ya lo ha alcanzado todo.
Mijaín López no deja de soñar: "Como atleta me faltan muchas
cosas por lograr todavía. Quiero sumar nuevos campeonatos mundiales,
y ganar otra olimpiada".