Un jardín cada vez más pleno

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Durante la última tertulia del 2010 de El Jardín de la Gorda, Sara González, su anfitriona, reafirmó los valores que siempre han animado su canto: alegría, belleza, solidaridad, sentido de pertenencia, resistencia y optimismo son nociones que recorren su manera de proyectarse como artista y ciudadana, tanto cuando revienta un son, saborea un bolero o eleva su voz a los altares de la Patria, como si se trata de compartir verdades y abrir espacio en su corazón a mucha gente buena.

El Jardín, ubicado en la parte trasera de la sede del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (calle A, entre 25 y 27, Vedado), exhibe a pàrtir de ahora una nueva imagen, enriquecida por el talento de un nutrido grupo de artistas que desinteresadamente pintaron sus muros convocados por Sara y Diana Balboa.

Zaida del Río, Javier Guerra, Juan Moreira, Alicia Leal, José Omar Torres, Aziyadé Ruiz, Eduardo Abela, Agustín Bejarano, Alberto Lescay, Rafael Pérez Alonso, José Fúster, William Hernández, Kamyl Bullaudy, Manolo Comas, Rubén Rodríguez y la propia Diana fijaron en esas paredes sus poéticas personales. Y hasta dos escritores se embullaron para dejar sus huellas pictóricas: Sigfredo Ariel y Abel Prieto.

En ese nuevo contexto visual cantaron Marta Campos y Jorge Díaz, trovadora ella de recias y tiernas resonancias; juglar él de agudo humor. Y, por supuesto, acompañada por la pequeña gran banda que lidera Pucho López, Sara, que cuando lo hace, se entrega como si en ello le fuera la vida.

 

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