Como un fracaso será recordada por los estadounidenses la guerra
desatada por Estados Unidos contra Iraq, según un sondeo divulgado
este viernes por la encuestadora Gallup.
Un 53 por ciento de los entrevistados tiene la percepción de que
no se puede hablar de éxito cuando se rememore la invasión y
posterior ocupación de la nación árabe por fuerzas del Pentágono y
sus aliados en marzo del 2003, reporta Prensa Latina.
De acuerdo con la consultora de opinión los norteamericanos
tienen similar discernimiento entre el legado histórico del
conflicto bélico y su nivel de oposición o apoyo a la guerra.
Las estadísticas revelan igualmente que un 55 por ciento de los
encuestados cree que la invasión a Iraq fue un error; sin embargo,
un parte mayoritaria considera que el país invadido está mejor en la
actualidad que antes del inicio de las acciones beligerantes.
Ayer la Casa Blanca anunció el retiro de la última brigada de
combate de Iraq, pero dejó casi 56 mil soldados en ese territorio
que se dedicará a misiones de entrenamiento y asesoramiento
castrense, y poner en marcha la bautizada Operación Nuevo Amanecer.
Paradójicamente, el Departamento de Estado notificó que
incrementará el número de contratistas en Iraq de dos mil 700 a casi
siete mil, después del proclamado repliegue.
P.J. Crowley, vocero del Departamento de Estado, fue preciso la
víspera cuando expresó a la cadena de televisión MSNBC que la
partida del contingente no supone el fin de la misión estadounidense
en ese país.
A tono con lo anterior, este viernes Geoff Morrell, un portavoz
del Pentágono declaró que las tropas acantonadas en suelo iraquí
continuarán en operaciones.
Morrell afirmó que nadie ha declarado todavía el fin de la
guerra, y por lo tanto las acciones de la denominada lucha
antiterrorista seguirán ejecutándose por los militares que
permanecerán allá.
Los criterios de Morrell están en línea con los del jefe de
operaciones especiales del Departamento de Defensa, general Patrick
Higgins, quien asegura que las estructuras de Al Qaeda están
relativamente intactas en Iraq.
Sin dudas, una justificación para perpetuar el compromiso a largo
plazo que ha manifestado Washington respecto a Bagdad y que fue
ratificado por Crowley ante las cámaras de televisión.
Desde el comienzo de la guerra más de un millón de iraquíes han
perdido la vida o han resultado heridos o mutilados, mientras los
ocupantes reportan alrededor de cuatro mil 400 bajas fatales y cerca
de 32 mil heridos.
En términos económicos le ha costado más de tres mil millones de
dólares al contribuyente norteamericano y para Iraq el legado de un
país en ruinas