Cuba desarrolla un programa de rehabilitación integral de las
áreas dedicadas a la exploración minera a cielo abierto, con el
propósito de garantizar la protección del medio ambiente.
Esa actividad, realizada por los trabajadores de la Empresa de
Rehabilitación Minera del grupo Cubaníquel, posibilita recuperar
anualmente unas 120 hectáreas, informó a la AIN Carlos Alberto Díaz,
director nacional forestal del Ministerio de la Agricultura.
El proceso es lento y difícil, manifestó, porque primero hay que
reacondicionar el suelo con el empleo de maquinarias pesadas, en
lugares donde antes fue extraído el mineral con destino a las
plantas productoras.
Explicó que luego del drenaje, deposito de materia orgánica y
siembra de pinos y casuarinas, se realiza un seguimiento mediante
limpia, riego, ruedo y poda de cada árbol para garantizarle la
supervivencia.
Una vez iniciado el proceso de cultivación del terreno aparecen
las aves, y con ellas las excretas que proporcionan semillas y se
crea un proceso ecológico natural que mejora el ambiente, acotó.
Entre las entidades mineras destaca la fábrica René Ramos Latour,
de Nícaro, Holguín, la cual impulsa la creación de mejoras en el
proceso medioambiental, junto con la empresa forestal y el
Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente del territorio.
La rehabilitación integral en los yacimientos minerales es una
práctica internacional, pero no en todos los países hay políticas
serias respecto al cuidado del medio ambiente.
Por el contrario, en Cuba existe la Ley 76 de Minas que garantiza
una correspondencia justa y equitativa entre los planes anuales de
producción de níquel y la indispensable reforestación de las zonas
de donde se extrae el mineral laterítico.
El Estado cubano dedica importantes recursos materiales y
financieros al restablecimiento de las condiciones originales en los
terrenos sometidos a la explotación minera a cielo abierto, garantía
indiscutible del equilibrio ecológico.