Más de la mitad de las tierras ociosas que había en 2008 en la
provincia Las Tunas han sido entregadas hasta la fecha en usufructo,
acorde con lo dispuesto por el Estado cubano en el Decreto-ley 259
de ese año.
Este territorio tenía unas 163 mil hectáreas improductivas, según
datos suministrados a la AIN por el ingeniero Juan Carlos Ferrás,
subdirector del Centro de Control de la Tierra en la provincia,
ubicada a unos 670 kilómetros al este de La Habana.
Ese panorama adverso va cambiando progresivamente, pues apenas a
dos años de promulgada la ley están en poder de usufructuarios cerca
de 85 mil hectáreas, de las cuales más del 50 por ciento se cultivan
ya o son dedicadas a la crianza de ganado.
El avance en este empeño ha requerido un denodado esfuerzo de los
cerca de ocho mil campesinos, jubilados y personas sin vínculo
laboral que han recibido los terrenos, pues gran parte de ellos se
encontraban infestados por el marabú, un arbusto espinoso que invade
cerca del 40 por ciento de las áreas ganaderas de la Isla.
A nivel nacional, Cuba tiene una superficie total próxima a los
11 millones de hectáreas de las que 6,6 millones constituyen áreas
agrícolas.
Sin embargo, según datos oficiales de la Oficina Nacional de
Estadísticas (ONE), sólo tenía cultivadas unos tres millones de
hectáreas, mientras 2,4 millones se dedicaban a la ganadería y a
pastos naturales y las restantes (un millón 300 mil) eran totalmente
improductivas.
Ello determinó que a partir de septiembre de 2008 el Estado
cubano decidiera comenzar a entregar en usufructo gratuito esos
terrenos ociosos, como parte de los esfuerzos del país por aumentar
sus producciones alimentarias y disminuir progresivamente las
importaciones, cada vez más costosas.