Un diagnóstico de cáncer suele ser equiparado a una sentencia
letal inmediata; sin embargo, ya en estadios avanzados, enfrentarlo
como una enfermedad crónica más, sin cura pero controlable, es
perfectamente posible a partir de las garantías brindadas por los
productos biotecnológicos emergentes, aseguró durante el evento
Oncología 2009 el doctor Agustín Lage, director del Centro de
Inmunología Molecular.
Los avances en este campo benefician aproximadamente a un 50 %
del creciente número de pacientes a quienes alguna vez se les
diagnostica neoplasia, pues son estos los que, según estudios,
llegan a la fase irreversible de la enfermedad.
"Dicho período, con ayuda de la biotecnología, tiende a durar
cada vez más, y es comparable al de cualquier otro padecimiento
crónico no transmisible: su objetivo médico es el control, no la
cura", enfatizó el especialista.
En el Polo Científico —ahondó— trabajamos en una veintena de
proyectos para el tratamiento de tumores malignos, y son
desarrolladas más de 50 investigaciones clínicas que parten de la
combinación de estos.
En concordancia con el doctor Lage, José Miyar Barrueco, ministro
de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, reafirmó que el cáncer es
prevenible, y deber ser atacado desde el plano más efectivo, el de
la pesquisa activa y el diagnóstico temprano (en este punto, la
probabilidad de cura en muchos casos es del ciento por ciento). Para
lograrlo —enfatizó—, es necesario crear cultura y conciencia
poblacional.
"No obstante, en nuestro país contamos con una gran una fortaleza
en este sentido: el diseño del sistema de salud, fruto de la visión
de ese gran especialista que es Fidel Castro."
Gracias a su concepción —prosiguió el Ministro—, la biotecnología
cubana interviene incluso en los niveles de atención primaria,
garantizando lo que no pueden naciones industrializadas como Estados
Unidos, quienes disponen de abundantes recursos terapéuticos, pero
fallan en la prevención o al menos detección temprana de los
tumores.