Carro lleno y en ruta correcta

La Habana puso en práctica el reordenamiento del transporte de cargas. Ahorrará más del 24% del combustible que recibía mensualmente.

Lourdes Pérez Navarro

Hubo días en los que Juan Ramón Castillo Rodríguez no tuvo en qué mover la harina, el azúcar, el aceite y la sal que demandaban las unidades del municipio de Artemisa para elaborar panes, galletas y dulces. Si el camión contratado a la base de transporte de San Antonio de los Baños se rompía, le era imposible cumplir con las entregas.

“A partir de julio llevaremos nuestros suministros médicos a los diez municipios que atendemos. Antes, las entidades venían a buscar las mercancías aquí, por separado y en lo que apareciera”, declaró Ana María Langaney, comercial del territorio oeste EMSUME.

Pero la situación ha cambiado. El jefe del Almacén territorial de la Unidad Básica Alimentaria de esta localidad habanera, confiesa su satisfacción con el servicio que brinda la Base Servicarga artemiseña. "Ahora el carro no falla, llega temprano y cuando nos hacen falta más los tenemos ahí", aseguró a estos reporteros.

Y echando mano a las cuentas —algo que le viene de oficio— añadió: "¿Saben cuánto recorría ese camión vacío, ida y vuelta desde San Antonio? Alrededor de 60 kilómetros. Imaginen el gasto de combustible. Para mí este nuevo sistema es lo mejor que han hecho con la transportación de cargas".

Aunque la Empresa Mayorista de Alimentos posee equipos especializados, la Base apoya con sus camiones la distribución de mercancías importantes para la alimentación de la población. Fotos: Yander Zamora

El almacén de Juan Ramón es una de tantas entidades beneficiadas con el servicio que desde el pasado primero de junio brinda la Base Servicarga del territorio.

Esa fecha marcó la puesta en marcha del proceso de reordenamiento del transporte de carga en los 19 municipios de la provincia de La Habana. Su objetivo es lograr que tal labor se ejecute de manera planificada, con eficiencia, calidad y rapidez, y permita ahorrar combustible.

Seis meses atrás

A partir de indicaciones del Ministerio del Transporte, en diciembre del 2008 la provincia asumió el reto del referido reordenamiento, proceso que incluye la remotorización de los vehículos, la centralización de la transportación y la sustitución de camiones por camionetas.

Los pasos iniciales fueron dirigidos a realizar un levantamiento de cuánta mercancía movía el territorio, cómo y con qué lo hacía. Luego, decidir qué organismos debían quedarse con sus equipos para efectuar transportaciones especializadas, cuáles camiones concentrar en las bases municipales y cuántos paralizar.

El estudio previo —explicó Rafael Márquez Medina, representante de La Habana en el proceso—, concluyó que de las 313 489 toneladas de mercancías que mueve la provincia mensualmente, las bases podían asumir con eficiencia el 21,8%.

Determinó, además, que el 60,8% de los equipos debía quedar en manos de los organismos; concentrar el 11,1% en los municipios y paralizar el resto. Un total de 56 camiones serían sustituidos por camionetas.

"De todo el combustible que La Habana ha empleado cada mes en la transportación de cargas, hemos comprobado que el 24,8% puede ahorrarse y el país lo utilizará donde sea más importante.

"Las bases garantizarán las transportaciones contratadas solamente con el 7,1%. Mientras, los organismos que quedan con medios propios de transporte —por ejemplo, la Agricultura y Lácteos— emplearán el 68,1% para cumplir con sus objetivos", afirmó Márquez Medina.

Ahora, dijo, viene la parte más difícil: cambiar la mentalidad de los hombres. "Nos acostumbramos a ser ineficientes, a coger un camión para hacer una gestión en el Banco o ir a una reunión. Hay que pararse en una avenida y ver cuántos transitan vacíos. En un país como el nuestro, llamado a ahorrar, nos damos un lujo que no es posible: despilfarrar combustible que hoy cuesta muy caro".

En el extremo occidental de La habana

El reordenamiento impuso la creación de cuatro bases madre en la provincia: Madruga y San José de Las Lajas, en la parte este; Bejucal y Artemisa, en el oeste, las que asumen las sub-bases de los municipios colindantes con el propósito de controlar y planificar el aseguramiento técnico-material.

A la Base Servicarga de Artemisa corresponde atender las sub-bases de Alquízar, Bauta, Caimito, Guanajay y Mariel. Entre todos poseen una flota de 78 equipos (remolques, planchas y volteos) con los cuales asumen la distribución de productos proveídos por empresas y fábricas enclavadas en estos municipios: bloques, cemento, asbesto cemento, insumos, medicamentos, de óptica y farmacia, flores y alimentos, entre otros.

Guillermo Rivero Landeiro, director municipal de Transporte, informó a Granma que el parque contabilizado en Artemisa fue de 486 camiones; de ellos 28 se destinaron a la base, 115 fueron paralizados y el resto se mantuvo en las entidades, pues realizan transportaciones especializadas, como los carros cisternas y las torvas para cemento, mieles, líquidos y pienso.

Los paralizados, acotó, están preservados; se les retiró la documentación, la chapa y el combustible asignado. Esta labor ha estado supervisada por los inspectores.

Severo Bernal López, jefe de Inspección Estatal en La Habana, subrayó que cada vehículo fue objeto de revisión técnica. Luego "levantamos un acta donde responsabilizamos con su custodia al director o administrador de la entidad, de modo que no haya canibalismo con el equipo y este mantenga su conservación hasta que se decida su destino".

Antes de poner en práctica el nuevo sistema, en Artemisa se consumían 159 000 litros de petróleo mensuales. Ahora se destinan 106 000, por lo que ahorran 53 000 litros (33%).

Según explicó Carlos Sánchez Sánchez, director de la Base, hasta el momento el traslado de cargas y el consumo de portadores energéticos han tenido un comportamiento acorde con lo planificado, y los proveedores están satisfechos.

En la primera quincena de junio, subrayó, trasladamos 27 000 toneladas de mercancías, con una capacidad de carga de 0,85% y un ahorro de kilómetro cero de cerca del 17%. "Nuestro propósito es caminar vacíos lo menos posible; antes de que salga el vehículo ya debe haberse planificado su retorno con carga", recalcó.

Además, la entidad espera sustituir por estos días cuatro camiones de 11 toneladas por igual número de camionetas de tonelada y media, destinadas a mover cargas ligeras. Ese es uno de los objetivos del reordenamiento: utilizar el equipo más adecuado a las características de la mercancía.

El próximo paso será remotorizar los camiones, pues el parque que poseen tiene más de 20 años de explotación. Esto también se traducirá en ahorro.

Sánchez insistió en la necesidad de planificar el trabajo. "Aún hay proveedores que no han hecho la demanda total de su transportación; por lo pronto, les hemos ido suministrando el transporte, pero esto tiene que ir cogiendo su camino, obligatoriamente", alertó.

No es este el único escollo. Ivette Alfonso Cordero, vicepresidenta del Consejo de Administración en Artemisa, recordó que al inicio "los organismos estuvieron bastante reacios al reordenamiento; mucha incertidumbre por parte de administrativos acostumbrados a tener un grupo de camiones en sus entidades, que utilizaban sin planificación, lo cual generaba ineficiencia en la transportación de las cargas y uso irracional del combustible.

"También los choferes tenían dudas de en qué situación quedarían; nos reunimos y les explicamos la importancia de este proceso para el país. Ninguno quedó desubicado: algunos fueron para la Base; otros, reubicados en diversas actividades de sus empresas."

Aunque no faltan escépticos y detractores, la Base ya echó a andar y da respuesta a la demanda. Mientras, los estudios continuarán en busca de hacer más eficiente el transporte de cargas.

 

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