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El año del tomate
Ronald Suárez Rivas
PINAR DEL RÍO. — Desde el principio la campaña ha sido tan
grande, que algunos confiesan seguir viendo tomates por las noches,
cuando cierran los ojos sobre la almohada.
Por
primera vez desde el comienzo del período especial, la Conchita
asegura la materia prima para sus producciones .
Hace tanto tiempo que la producción no alcanzaba tales niveles,
que ha sido necesario desempolvar los archivos para determinar cuán
cerca podría estarse del récord, establecido a mediados de la década
del ochenta.
Sin embargo, más que por todas sus toneladas, el 2009 está en
condiciones de pasar a la historia como el año en el cual La
Conchita volvió a cumplir sus compromisos sin importar tomate de
China.
De conseguirlo, sería este el fin de una era que abarca desde los
años noventa hasta noviembre pasado, cuando se recibió el más
reciente suministro de pasta procedente del país asiático.
Del dicho al hecho
Convencida de que para lograr una producción 100% cubana es
preciso asegurar, en poco más de tres meses de cosecha, la materia
prima requerida para laborar el resto del año, la industria pinareña
ha optado por no detener su maquinaria ni de día ni de noche.
Ante
la imposibilidad de enviar toda la cosecha a la industria,
Cubaquivir ha creado 10 puntos para producir puré de forma
artesanal.
"Hemos establecido tres turnos a fin de poder trabajar 24 horas
ininterrumpidamente", explica Joan Moreno, director general de la
empresa.
La medida ha permitido cumplir el plan de procesamiento, previsto
para 100 días, en solo 40, y continuar moliendo los altos volúmenes
de tomate que siguen llegando desde los campos.
Según Moreno, el ritmo diario alcanza las 300 toneladas, y deberá
mantenerse todo el mes de marzo, aunque hasta mediados de abril
estarán recibiendo cargamentos.
Para esa fecha, se estima que La Conchita habrá asimilado más de
15 000 toneladas de la hortaliza, y elaborado un volumen de pasta
cercano a los dos millones de dólares, según precios del mercado
internacional.
Con esa cantidad, se garantiza no tener que importar pulpa de
tomate este año, afirma Félix Cáceres, director de producción.
Hoy como ayer
La última vez que se lograron cifras similares fue en 1990,
cuando la empresa estaba compuesta por otras dos fábricas, las
cuales ya no existen.
Así
ha permanecido el patio de La Conchita desde el inicio de la
campaña.
Sabíamos que esta debía ser una gran campaña, hicimos un buen
mantenimiento para arrancar a plena capacidad. Desde entonces no
hemos parado, comenta Joan.
La preparación incluyó la puesta en marcha del concentrador de
triple efecto, un equipo que aunque se instaló en el 2000, nunca
había funcionado de forma continua por falta de materia prima.
También se aumentó la fuerza laboral. De una plantilla de 558
trabajadores, La Conchita da empleo en estos momentos a cerca de 750
personas.
A pesar de todas las previsiones, la industria ha quedado pequeña
ante una cosecha superior a la esperada.
Causas y azares
Descifrar las causas no resulta difícil. El por qué de esta
gigantesca campaña es un secreto a voces: "El clima ha sido generoso
y, sobre todo, el nuevo sistema de pago ha resultado muy
estimulante. La gente se tiró para el surco. Los campos están
rojos", afirma Jesús Germán Suárez, director de la empresa
Cubaquivir, encargada de comercializar las 47 caballerías dedicadas
a la producción de tomate en el municipio Los Palacios.
Aunque el pronóstico inicial era entregar a la industria 1 181
toneladas, el real asciende a 1 319 y esperan llegar a 1 820.
En el resto de los municipios el panorama es similar. Incluso
territorios no previstos como Mantua y Guane, han tributado a la
fábrica.
Tal explosión ha demandado un esfuerzo extraordinario para
asimilar el tomate. El compromiso de La Conchita era procesar 7 000
toneladas, y vamos por 13 000, dice su director.
Aún así, ello no es
suficiente
Ante esa realidad, la dirección de la Agricultura ha dado la voz
de alarma. "Se ha orientado buscar soluciones para evitar las
pérdidas, como la reactivación de las industrias locales o la venta
a la población", asegura Reinaldo Prieto, jefe del Departamento
Técnico de la subdelegación de Cultivos Varios.
Así a lo largo de Los Palacios se han improvisado 10 minifábricas
para producir puré. "Tenemos envasadas 200 000 botellas y esperamos
lograr otras 100 000", confirma Jesús Germán.
No obstante, reconoce que la situación es muy tensa y hay campos
donde se está pudriendo el tomate.
Tras una larga pausa de dos décadas, el despertar experimentado
por la agricultura y la industria, lleva implícita la interrogante
sobre lo que se puede esperar del año próximo.
Actualmente se trabaja en propuestas de inversiones para aumentar
las potencialidades de La Conchita —afirma su director—. Entre los
propósitos está incrementar la capacidad de los procesos de
prelavado y selección, y del envasado, con una línea aséptica
adicional.
La agricultura también es optimista. "Si contamos con la
maquinaria necesaria —principalmente equipos de riego— y los medios
de protección fitosanitaria, estaremos en condiciones de mantener o
incluso superar la entrega a la fábrica", asegura el jefe del
Departamento Técnico de Cultivos Varios.
No obstante, está por ver si los campesinos que hoy han perdido
parte de sus cosechas, se animarán a sembrar en la misma proporción.
En cualquier caso, el 2009 deja claro que para lograr altos
rendimientos y evitar importaciones no es preciso buscar las recetas
en China, ni en ninguna otra parte. |