Para este pueblo, el logro de Tesla perteneció siempre más al
futuro que al pasado, y no fue hasta la centuria del XXI que se hizo
la luz para muchos pobres del presente. ahora constituía una
realidad gracias al apoyo de Cuba y Venezuela.
El 18 de noviembre del 2008 fue el día señalado. A las 11 de la
mañana arrancaron los ocho motores de la planta eléctrica de Cabo
Haitiano; una semana después, los de Gonaives y el 21 de febrero,
los 20 de Puerto Príncipe.
A pesar de las distancias geográficas y temporales, el fenómeno
fue acogido en los tres lugares con similares muestras de júbilo.
Los emplazamientos de grupos electrógenos generaban, además de
megawatts, bienestar en los hogares y calles de estas capitales
departamentales.
Pero la noche en que se hizo la luz, el parque, los caminos, las
casas¼ todo resplandeció, y la gente se
tiró a las calles sin carnavales anunciados. Ni su trabajo como
operador, que le había permitido avizorar el alumbrón, impidió la
sorpresa de Ricky.
"Miraba el reloj y estuve largo rato comprobando cómo el tiempo
pasaba y el fluido no se iba". Pero lo más emocionante, confiesa,
fue que por la calle lo confundieran con los cubanos. "Yo aclaraba
que era haitiano, pero si pudiera tener dos nacionalidades, fuera
también cubano, pues en los dos meses que estuve allá preparándome
para operar estos grupos electrógenos pude constatar la grandeza de
ese pueblo".
Para el habanero Olivier Alfonso Sánchez aquellos días no fueron
menos gratificantes. En cuanto nos veían con el uniforme y
reconocían a los artífices de la luz, se paraban, saludaban y nos
decían ¡Viva Fidel, Viva Chávez! Querían hasta llevarnos en hombros,
recuerda impresionado.
Cada mañana, este joven operador comienza un proceso rutinario y
cuidadoso: el arranque de un pequeño motor que impulsa al resto; el
cuidado de la temperatura del agua, del aceite; la sincronización de
los motores; el cierre de los interruptores¼
en 30 minutos logra conducir la corriente por las redes eléctricas y
durante 12 horas los cables transportan la preciada carga.
Sin embargo, según Gabriel Manguela Díaz, jefe de ese
emplazamiento en Gonaives, el servicio se extenderá como promedio a
unas 20 horas. "Ahora estamos produciendo con diésel pero esperamos
hacerlo con fue oil, y con menos costo podrá incrementarse el tiempo
de fluido eléctrico".
Iguales expectativas mantiene Luis Núñez Romero, a cargo de la
instalación en Cabo Haitiano, la cual inició con una demanda de seis
MW y hoy asciende a 11,6. Actualmente allí se aprovecha casi el
doble de la energía, debido a que el gobierno haitiano ha ido
reparando las líneas. Núñez asegura que cada vez son más los
beneficiados.
"Realmente ha sido un esfuerzo conjunto: Venezuela con el
financiamiento; nosotros con el montaje y puesta en marcha; el
gobierno haitiano con el combustible y el mejoramiento y ampliación
de las redes".
De esa provechosa unión se favorecen también muchos capitalinos,
quienes a pesar de habitar en el mismísimo centro de Puerto
Príncipe, no disfrutaban del servicio. Los pequeños acumuladores que
posee una minoría cuestan más de 8 000 gourdes (moneda haitiana); si
a ellos se les suman los 95 que vale un galón de combustible —como
promedio— para producir electricidad durante apenas dos horas, se
comprende el impacto del nuevo emplazamiento.
Sincronizados al sistema nacional, los 20 motores de ese grupo
electrógeno representan el 25% de la corriente que se suministra a
esa ciudad. Del mismo modo que los instalados en Gonaives y Cabo
Haitiano, las capacidades no están explotadas al 100 %, pero el
hecho de contar con estos le permite al gobierno incrementar el
tiempo de servicio, y realizar mayores inversiones para aprovechar
esa disponibilidad.
Teódulo Martín Lorenzo, al frente de la misión de la Unión
Nacional Eléctrica en Haití, afirma que desde agosto del 2007, fecha
en que comenzaron los preparativos para montar los tres
emplazamientos, más de 200 cooperantes en ese sector han laborado
intensamente.
Haber instalado las plantas en las ciudades más importantes y
densamente pobladas, indica Martín, es una señal de que la
colaboración ha sido pensada para contribuir con la mayoría. Sin
embargo, no se ha subestimado el trasfondo económico, pues aun
generando con diésel, son equipos muy eficientes y el gasto por
kiloWatts es mucho menor que el de los existentes con anterioridad.
Haití se adentran en una revolución, en un siglo que bien pudiera
ser el de las luces.