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La presentación del filme Fresa y Chocolate abrió la Semana de Cine
Cubano en el Líbano, que prosigue hoy como tributo al 50 aniversario
de la fundación de la industria cinematográfica revolucionaria en la
isla.
El certamen promovido por la embajada de Cuba en Beirut, en
coordinación con la Academia Libanesa de Bellas Artes (ALBA),
incluye la proyección de la laureada cinta de Tomás Gutiérrez Alea y
Juan Carlos Tabío, además de Roble de olor, de Rigoberto López.
Igualmente, Suite Habana, de Fernando Pérez, y La edad de la
peseta, de Pavel Giroud, junto a carteles de otros largometrajes,
servirán para homenajear aquí el medio siglo de existencia del
Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC).
Khalil Smayra, director de audiovisuales de la ALBA, y María
Isabel Velásquez, encargada de Asuntos Culturales de la legación
cubana, valoraron las exhibiciones como una forma de estrechar las
relaciones entre los dos pueblos y gobiernos.
Velásquez destacó que el cine cubano ha mantenido su identidad y
esencia con un espíritu renovador, a pesar de las limitaciones
materiales impuestas por el bloqueo económico estadounidense.
El desarrollo del séptimo arte, agregó, se palpa en la
realización anual del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La
Habana y el apoyo a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de
San Antonio de los Baños, donde se forman jóvenes de tres
continentes.