El encuentro de La Rinconada

Una reunión definitoria

Ángel Fernández Vila

Transcurrían, a gran velocidad, los días finales del último mes de aquel decisivo año de 1958. Estaban siendo derrotadas y desalojadas de las poblaciones de Oriente las tropas de la tiranía. Habían sido liberados sucesivamente, Jiguaní, Baire, Contramaestre, Palma Soriano.

Aún se combatía fuertemente en Maffo, donde se había reunido un conjunto de militares, criminales de guerra que, escapados —de los pueblos liberados por el Ejército Rebelde, habían ido a parar, como ultimo reducto, a la fortaleza del BANFAIC, en Maffo, donde obligaban a los soldados a pelear hasta la muerte, pues sabían que para ellos, criminales y torturadores de la tiranía, no habría perdón.

Por aquellos días, Fidel había anunciado, en un parte de guerra sobre el combate de Maffo, que "tras la próxima caída de Maffo, se cerraría el cinturón de hierro alrededor de Santiago de Cuba, la que muy pronto sería también liberada". Era imponente el avance de las tropas rebeldes. Solo las principales ciudades de Oriente permanecían ocupadas por la tiranía, y todas, virtualmente sitiadas por las columnas rebeldes, y en situación de guerra total por las acciones militares, de sabotaje y de resistencia cívica, desarrolladas en su interior por las organizaciones revolucionarias clandestinas, especialmente, por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

En estas circunstancias, Fidel, como Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, y Jefe Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, convoca a una reunión urgente de la Dirección Revolucionaria, compuesta por la Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de julio. los jefes de Frentes y Columnas, los Coordinadores Provinciales del M-26-7, los dirigentes de la Resistencia Cívica, dirigentes obreros clandestinos y otros invitados, en la que se precisarían importantes asuntos ante la inminente caída de la tiranía.

La reunión se habría de celebrar en la cueva de La Rinconada, próxima a Santa Rita, muy cercana a los escenarios donde aún se combatía fuertemente por desalojar a los últimos reductos de la tiranía en el territorio oriental.

Comenzó la Reunión. Todos sentados sobre piedra, troncos de árboles y algunos en el suelo, formando un arco, en el centro del cual se encontraban, igualmente sentados, Fidel y Raúl.

Fidel tomó la palabra. Hizo un breve resumen de la situación militar, y fundamentó con ella, la urgencia de habernos reunido, para analizar y definir algunas cuestiones que vendrían después de la derrota total de la tiranía que se veía próxima a la caída de Santiago de Cuba.

Larga fue la agenda, casi toda desarrollada por Fidel. Se refirió a cómo se asumiría el poder al desplomarse la tiranía y qué papel jugaría en ese momento el Ejército Rebelde, el Movimiento 26 de Julio, las demás Organizaciones Revolucionarias y las llamadas "Fuerzas Cívicas" que, aunque tímidamente, habían mostrado su desacuerdo con el gobierno de Batista. Definió quién asumiría la Dirección del país a la caída de Batista y caracterizó a ese primer gobierno de la sucesión, así como las tareas más urgentes que debería emprender.

Hubo algunos momentos en los que centró sus previsiones para el futuro inmediato:

> Recordó que el Movimiento había anunciado ante el mundo que el Presidente de nuestra República en Armas, y por tanto, el que presidiría el Gobierno a la caída de la tiranía, sería el Dr. Manuel Urrutia Lleó, Magistrado de limpia ejecutoria que había hecho un voto particular, absolutorio, en el juicio a los sobrevivientes del asalto al Cuartel Moncada.

Esta designación se mantendría, aunque, señaló que "Urrutia había tenido una actitud honrada y valiente en aquel momento, pero era un hombre conservador y terco, y en el futuro tendríamos algunas dificultades con él".

Pudimos apreciar, en aquel momento, la consecuencia de Fidel con lo anunciado al pueblo, aun en medio de reflexiones personales que le hubieran hecho cambiar su anterior criterio.

Así mismo comprobamos, unos meses después del triunfo revolucionario, la visión tan clara que había tenido Fidel al evaluar de esa forma al propuesto Presidente, al que más adelante el pueblo le exigiría la renuncia por haberse convertido en un freno para el proceso revolucionario.

> Fidel se refirió a la composición y características del Gobierno que sustituiría al de la tiranía, al triunfo de la Revolución. Así nos explicó aquella mañana:

Tras la caída de Batista —apuntó—lo sucederá un gobierno provisional, presidido por Urrutia e integrado por representantes de las Fuerzas Vivas que se opusieron al régimen de Batista. Nuestra participación en el mismo va a estar muy limitada. Yo me quedaré al frente del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, velando junto al pueblo por que se cumplan los objetivos de nuestra lucha proclamados en el alegato La Historia Me Absolverá, criticando los errores que se cometan. Unos pocos dirigentes del Movimiento 26 de Julio participarán en el Gobierno.

El Movimiento Revolucionario 26 de Julio será el Órgano Político de la Revolución y su tarea consistirá en educar y movilizar las masas hacia la consecución de los más caros anhelos de nuestro pueblo, desde las guerras libertarias, hasta el día de hoy.

En ese momento, al comenzar Fidel a mencionar los nombres de algunos compañeros que asumirían responsabilidades en el futuro Gobierno, Raúl, que se hallaba sentado a su izquierda asió fuertemente, con ambas manos, el fusil M-2 que tenía entre las piernas y exclamó:

—Bueno, Fidel. Yo, éste hierro no lo voy a soltar, porque es la garantía de que lograremos para el pueblo aquello por lo que tanto hemos luchado. Este gobierno no podrá avanzar por los caminos que debemos emprender.

Aquel efímero Gobierno Provisional demostró cuán claras y objetivas fueron las previsiones de Fidel cuando en aquella reunión trazaba los pasos estratégicos que debía, desde temprano, dar la Revolución para evitar que los primeros obstáculos y estratagemas de sus enemigos pudieran impedir su desarrollo y frustrarla, como había ocurrido tras la victoria contra el colonialismo español:

Miró Cardona, el ostentoso representante de las "Instituciones Cívicas", designado Primer Ministro del Gobierno, pronto lo traicionó y abandonó el cargo para pasar a la contrarrevolución; otros miembros de aquel gobierno de transición, también comprendieron que no podían responsabilizarse con la obra de un Gobierno Revolucionario, y desertaron de sus filas; finalmente el Presidente, Urrutia, trató de frenar la marcha de la Revolución, y fue necesario obligarlo a renunciar al cargo que la Revolución le había dado. Solo fueron fieles, y respondieron a los intereses de la Revolución, aquellos miembros del Gabinete que procedían de las filas revolucionarias. ¡Fidel, Raúl, el 26 de Julio y el Ejército Rebelde habían pasado aquel convulso periodo sin mezclarse con los errores, la ineptitud y la traición de los representantes de las "Fuerzas Cívicas" y politiqueros que, por haber jugado a la oposición durante el régimen de Fulgencio Batista, exigieron su derecho a formar parte del Gobierno que lo sucedería.

A aquella entelequia de Gobierno la sustituyó ahora, ya bastante definidos los campos y aclaradas las posiciones de cada cual, el verdadero Gobierno de la Revolución, dirigido por Fidel y Raúl, e integrado solo por revolucionarios.

Tampoco en esta ocasión se pudo licenciar, ni excluir al Ejército Rebelde, protagonista principal de la guerra de liberación y ahora brazo armado de la Revolución y su mayor garantía.

Estos son los recuerdos que aun guardamos de aquella histórica y definitoria Reunión, donde, además de definirse con sabiduría la estrategia que debía seguir la Revolución, se puso en evidencia para todos nosotros, desde tan temprano, las dimensiones de dirigentes de Fidel y de Raúl, y la sabiduría y lucidez con que ambos serían capaces de conducir el difícil proceso revolucionario que emprenderíamos tras el triunfo de nuestras armas.

 

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