En
una pequeña franja del Valle de Guamacaro se atiza la fama del mejor
productor porcino de la provincia de Matanzas. Con apenas una
caballería de tierra cultivable y el auxilio de otras cuatro
personas, el campesino Jesús García Pulido –Chuchi-- atiende la ceba
de 400 cerdos.
En el 2006 entregó al Estado 65 toneladas de carne, y 67 en el
2007. En lo que va de año reporta cerca de 50 t. Algo que es más
admirable, ante la inercia de entidades productoras con cuantiosos
recursos humanos y materiales.
El lugar donde se logra tal resultado es la finca de sus padres,
conocida como El Diamante, un punto situado a unos 9 kilómetros de
Limonar y a dos de lo que fuera el central Horacio Rodríguez,
enclavado en la CCS Jesús Menéndez. Da la impresión de que la
cochiquera está a medio construir. Hecha a retazos.
En medio de ese escenario, Chuchi atiende 400 cerdos que va
engordando escalonadamente previa la firma de cinco convenios al año
con la Empresa de Porcino, entidad que garantiza el pie de cría y
algo más de la mitad de la comida en virtud de que los cerdos
alcancen como promedio 70 kg de peso en 150 días.
¿Cómo te las arreglas para engordar a tantos animales?
"El pienso que recibimos es sumamente importante, pero la
garantía mayor debe estar en manos del productor. Nosotros, por
ejemplo, sembramos boniato, yuca, maíz y sobre todo sorgo. Eso nos
permite ir combinando el alimento y nos da margen para proteger a la
masa si por algún motivo falla el pienso.
Aquí no se descansa. Según mi padre la clave es que trabajamos
24x24.
Entregamos además unos diez litros de leche diariamente, criamos
carneros, contamos con dos estanques de tilapia y estamos
desarrollando un lote de gallinas ponedoras.
"En el mes de enero aspiramos a tener un módulo pecuario, que
incluiría la cría de conejos, algo que me fascina desde que era
niño.
Para esto hay que tener respaldo de comida, y eso supone trabajar
muy fuerte. Al principio afrontamos problemas con el agua, pero
agrandamos unos charcos cercanos a la casa y logramos represar un
buen volumen.
¿Qué explica entonces que grandes unidades productoras no tengan
convenio con la Empresa Porcina, no cuenten con una vaquería, que ni
siquiera posean un módulo de gallinas o de carneros?
"No quiero lastimar a nadie. Hay voluntad en muchos productores,
pero no consiguen eso tan complejo que es la vinculación del hombre
al área para su estimulación. Es una verdadera lástima ver
instalaciones amplias y bonitas sin animales, o grandes extensiones
de tierra ociosas."
Juana y Jesús, los padres, le atribuyen a su único hijo todo el
mérito de la finca y exaltan el celo con que cuida de los animales.
"Los quiere más que si fueran verdaderos diamantes", señala la
madre. El padre aprovecha para lamentarse de que muchas veces no
puede ir hasta Limonar a disfrutar de la actuación de los poetas
campesinos. "Me fascinan las canturías y sin embargo debo quedarme
con los puercos", dice y sonríe.
Sería muy distinto si tuvieran otro hijo.
"Te imaginas que le hubiera dado por lo mismo. Con otra
cochiquera, al menos, yo me habría vuelto loco."