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Empalizadas contra huracanes
Sara Sariol Sosa
VICTORINO. — Aunque el sol abrasa, varios hombres de verde olivo
palean sin descanso la mezcla de hormigón con la cual concluirán un
tramo de badén para hacer más resistente la carretera que asciende
hasta este sitio serrano de la provincia de Granma.
Los
trabajos incluyeron la construcción de badenes para facilitar el
descenso de las aguas.
Han estado trabajando así durante muchas jornadas de septiembre y
octubre, e incluso de meses anteriores, exactamente todos los días
sucesivos a los últimos eventos naturales que, con sus lluvias
continuas y los ríos rebosados, provocaron deslizamientos de tierra,
impresionantes cárcavas en las carreteras y averías en los puentes
enclavados en varios puntos del lomerío.
Para los habitantes de esos lares ya es algo habitual encontrar
en un recodo del camino a esas fuerzas, las cuales procuran, no solo
restaurar los daños, sino convertir cada nuevo objeto de obra en una
fuerte empalizada que neutralice el golpe de agua asociado a
cualquier tormenta o huracán por venir.
CAMINEROS
Muchos serranos le llaman brigada de camineros —acaso por la
similitud de su empeño con el de las brigadas manuales de caminos—,
también con un trabajo estimable en la reparación de los accesos a
la montaña, pero en realidad pertenecen a la Brigada de Viales del
Ejército Oriental.
A finales del pasado año la tormenta tropical Noel les impuso un
gran reto. Ahora el huracán Ike provocó el desbordamiento de todos
los afluentes granmenses, cuya agua socavó varios tramos de
carreteras, incomunicó comunidades e impidió el traslado hasta el
llano de importantes volúmenes de productos como el café.
Víctor Sol Aguilar, presidente de la Cooperativa de Producción
Agropecuaria Desembarco del Granma, de Victorino, señaló que en los
primeros días de la recuperación, el café que fuimos salvando fue
necesario bajarlo a lomo de mulos por pequeños trillos, pues solo en
esta zona 26 kilómetros de caminos quedaron intransitables.
El esfuerzo de los compañeros de las FAR ha sido decisivo
—destacó—, y los pobladores correspondieron con su apoyo; nosotros
en la cooperativa pusimos a disposición de ellos el albergue, el
comedor, madera para el encofrado y otros recursos.
La labor ha sido intensa, solo la utilización de grava, arena del
río, y grandes piedras que, una vez terminado arrimaron al muro de
contención para protegerlo de futuros golpes de aguas, implicó el
movimiento de 8 000 metros cúbicos de material.
En opinión de Tomás Márquez Bringas, ingeniero principal, en esta
ocasión se procuró lograr mayor calidad en la cimentación y más
resistencia en la pavimentación hidráulica, teniendo en cuenta las
experiencias reportadas por trabajos anteriores.
ESTRENO
Un Batallón Ingeniero de la región Militar Granma también se sumó
a la recuperación de caminos serranos. Jóvenes soldados y oficiales
y trabajadores civiles de las FAR, con el teniente coronel Hugo
Rivero al frente, dedicaron largas jornadas para rehabilitar accesos
con estructuras de hormigón armado y doble malla de acero.
Entre los objetos de obra más significativos estuvo eliminar una
profunda cárcava en el puente de la propia comunidad de Victorino,
para lo cual fue necesario fundir la base, rellenar con hormigón
ciclópeo (especie de mortero con arena y piedras grandes del mismo
río) y levantar un muro de 60 centímetros de ancho.
Este fue el estreno pero no el colofón. Los serranos que hoy
agradecen la consagración de los integrantes del batallón, e incluso
los acogieron en sus modestas viviendas, pronto los verán de vuelta
para emprender, con el mismo ímpetu, la reparación del puente de
Santa Bárbara u otras tareas. |