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Rescate de tierras ociosas en Cuba: sin fines lucrativos

JAVIER GÓMEZ LABRADA

El Decreto-Ley No. 259 emitido recientemente por el Estado cubano sobre la entrega de tierras en usufructo, establece que este "será concedido a personas naturales a título personal".

Y es aquí donde radica la mayor responsabilidad de quien acepta sus cláusulas, porque la actividad fundamental para la cual fue entregada es la producción de alimentos, y no fines lucrativos.

De igual manera, poseer "el régimen legal de posesión y propiedad de la tierra" no exime de obligaciones a las personas que acatan sus disposiciones, sino que prevé claramente que el "usufructo concedido es intransferible y no puede ser cedido o vendido a terceras personas".Por tanto, quienes tengan "la posibilidad de optar por tierras en usufructo, ante todo deberán respetar las disposiciones establecidas, a fin de no perder el derecho a conservar las tierras.

Como parte de la estrategia del Estado con el nuevo Decreto Ley, no ha de quedar una sola hectárea apta sin sembrar; en primer lugar, en la periferia inmediata de cada poblado y ciudad, cuya cercanía resulta mucho más económica para los conglomerados poblacionales, amén de que proporcionarán empleo a otros cientos de miles de personas.

Ya sabemos cómo el Programa de la Agricultura Urbana ha favorecido la producción y consumo de vegetales, hortalizas, frutas, plantas medicinales y la cría de animales, entre los pobladores citadinos.

Otros datos proporcionados por Orlando Lugo Fonte, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), son bien elocuentes: el sector cooperativo y campesino posee hoy el 35 por ciento de la tierra cultivable.

De ellos, unos 225 mil son propietarios, y el resto, hasta llegar a 350 mil, usufructuarios, y entre todos son responsables de más del 60 por ciento de la producción agrícola de la nación.

Si al decir de Fonte, "la clave de la alimentación del pueblo está en darles recursos a los que tienen tierra; darles tierras a los que quieran y merezcan tenerla, y resolver los problemas de la comercialización", pues, será bienvenida la nueva legislación.

Raúl aseveró el 11 de julio que "la tierra, los recursos y todo el apoyo necesario estarán cada vez más a disposición de quienes produzcan con eficiencia, independientemente de que sea una gran empresa, una cooperativa o un campesino individual".

Estas palabras hablan por sí solas; el resto, o sea, la acción, dependerá de los nuevos usufructuarios y su deseo de hacer parir a la madre naturaleza. (AIN)

 

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