Un maestro de periodistas

Rafael Pérez Valdés

Esta es una de esas notas que nadie desearía escribir: Ricardo Sáenz Padrón, veterano periodista, falleció a los 72 años de edad en la capital. Le hubiera gustado disfrutar un poco más, antes de irse, de los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

En primer plano, sentado, Ricardo Sáenz, en medio de esa cotidiana obra suya como maestro de periodistas.

Se trataba, permítanme utilizar la terminología deportiva, (esfera a la cual dedicó una parte de su carrera profesional), de un periodista "desde la gorra hasta los spikes", como se dice de los peloteros.

Nacido el 13 de octubre de 1935 en La Habana, Ricardo aspiró en su primera juventud a ser médico, pero la carrera de periodismo, más corta, satisfizo sus urgencias de encontrar solvencia económica inmediata. Así, matriculó en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling, de donde se graduó en 1957, y a partir de entonces, como recuerdan algunos de sus compañeros, dijo más de una vez: "al empezar a estudiarlo, el periodismo me atrapó por completo".

"Fue un maestro de muchos periodistas, muy profesional, capaz de escribir con seguridad de diversos temas, no solo de los deportivos, los cuales amó especialmente. como jefe de redacción fue insuperable. Columna vertebral en el desarrollo de Juventud Rebelde y uno de los dos creadores e impulsores, junto a Jacinto Granda, de la estructura del JR dominical", dijo ahora uno de sus alumnos y admiradores.

Ricardo Sáenz se destacó como profesor de periodismo en la República Popular de Angola, durante los años 84 y 85, para formar a jóvenes de la hermana nación en las especialidades de radio, televisión y agencia de noticias.

Aquí en Granma dejó antes también su huella, como jefe de la redacción de deportes, enviado especial a distintas competencias, incluidos juegos olímpicos, y en general a lo largo de su carrera estuvo como reportero en diversas coberturas, entre ellas viajes al exterior del compañero Fidel.

"Era una buena persona, un trabajador tremendo, muy responsable, un compañero muy justo, exigente y comprensivo, con sólida ética profesional. Tenía un alto sentido del periodismo", recuerda el cronista deportivo Elio Menéndez, su compañero durante años.

"Creo que no se le hizo justicia en el reconocimiento a su trayectoria profesional. Se entusiasmaba mucho con el trabajo de otros, como si fuera el suyo propio. Era muy buen amigo del colombiano Gabriel García Márquez, a quien conoció en la agencia Prensa Latina, de la cual resultó fundador. Estuvo muy cerca del héroe dominicano Francisco Alberto Caamaño, lo entrevistó en La Habana, y luego junto a Hugo Rius le escribió un libro. Dominaba muchos temas, la Cultura, la Política Internacional¼ Ricardo leía más que cualquiera de nosotros", agregó entusiasmado Menéndez.

Ricardo laboró en Excelsior, y posteriormente en Combate, La Calle, Prensa Latina y el periódico Hoy.

Después de su etapa de más de 20 años como jefe de redacción de Juventud Rebelde, pasó a desempeñarse como subdirector de la revista Bohemia, hasta el momento de su jubilación, en 1998. Pero el "bichito" del periodismo continuó moviéndose. ¿Un ejemplo? Su permanencia acostumbrada como jurado de diversos concursos, entre ellos el 26 de Julio y el de la Crónica Deportiva José González Barros, incluso en su edición más reciente.

No pocos colegas, entre ellos algunos de los enviados especiales a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, alumnos suyos, estarán sintiendo en este momento su lamentable desaparición física.

 

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