Médicos, informáticos, profesores, trabajadores sociales e
instructores de arte, componen la masa heterogénea de alumnos que
concluyeron el taller de verano ofrecido por Danza Espiral, en
Matanzas.
Para María Antonia Simeón, profesora universitaria de 50 años de
edad, estos días de clases danzarias le permitieron ampliar su
conocimiento sobre ese arte, utilizar el tiempo libre y mejorar la
calidad de vida mediante ejercicios y prácticas de bailes cubanos y
de otras latitudes.
Como una feliz coincidencia María Antonia fue alumna junto a sus
tres hijos Frank David, Pablo Antonio y Víctor Manuel y bailaron
coreografías como Las calles de mi ciudad, y una conga que forma
parte del repertorio de la compañía.
El espectáculo final de ese taller de verano auspiciado por
Espiral, concluyó este jueves en el teatro Sauto, de la ciudad de
río y puentes, con la participación de los casi 80 matriculados,
cifra record, e incluyó piezas del folklor, danza moderna, bailes
caribeños y flamenco, entre otros.
Liliam Padrón, coreógrafa y directora de la Compañía Espiral,
dijo a la AIN que los bailarines convertidos en profesores
realizaron una gran labor, estos cursos de verano posibilitan la
retroalimentación con quienes serán luego un público conocedor y
cada vez más culto, afirmó.
Padrón, con más de 20 años de experiencia en la labor con
personas aficionadas al arte de la danza, catalogó de exitoso el
taller, y llamó a las personas de la tercera edad a que se
incorporen el próximo año, como una alternativa para mejorar también
la calidad de vida
.