Suntuosa
y opulenta se nos presenta la pintura de Asbel G. Dumpierre, un
artista habanero que exhibe su más reciente obra este verano en la
Galería Galiano, en el centro de la capital cubana.
Populaciones 18 piezas de gran formato, genera inquietud en
los espectadores por diversas vías: una de ellas, la figuración
dentro de la figuración, es decir, la concreción de una imagen que
en sí misma contiene muchas otras que se arman a manera de mosaico
revelador de las preocupaciones del creador. Otro gancho de su
quehacer se sitúa en la especulación temática, al desatar en
espacios relativamente reducidos, un vendaval de ideas vinculadas a
los orígenes y el destino del ser humano. Una tercera perspectiva no
menos impactante nace del contraste entre íconos reconocibles a
primera vista y el minucioso trabajo de reconstrucción de sus
engranajes internos.
A fin de cuentas Dumpierre responde a la tradición del
barroquismo insular más cercano a los referentes literarios que a
los propiamente plásticos. Con el tiempo, sus composiciones se han
vuelto más prolijas que las que habíamos conocido tres años antes
cuando exhibió en el mismo lugar la muestra Peregrinos.
Sobre la actual aventura pictórica del artista, el curador
Roberto Cossío ha comentado cómo si bien "vuelve a armar su
acostumbrado complejo de figuraciones conceptuales, en esta ocasión
va más allá de la utopía para mostrarnos una suerte de acumulación y
multiplicación de particularismos donde son convocadas sus criaturas
en una especie de juego intemporal".
Sin embargo, la factura de las piezas de Dumpierre, por muy
abigarrado que nos parezca su entramado, permite una percepción
fluida de sus intenciones.
Indudablemente el artista posee el don de la comunicación.
Recordemos que Asbel G. Dumpierre tiene en su haber lauros
internacionales como el Primer Premio en el II Salón de la
Universidad Americana de Acapulco (México, 1998) y el Premio Hoy en
el Arte, concedido por el IV Salón de la Ciudad de Buenos Aires
(Argentina, 1999).