El perfeccionamiento de las diferentes marcas de habanos es un
detalle que distingue la labor de los trabajadores de la Empresa de
Tabaco Torcido en Pinar del Río, provincia con prestigio mundial en el
cultivo.
La producción de seis millones 200 mil unidades, fundamentalmente
de las marcas Trinidad y Robaina, las cuales identifican al
territorio, son propósitos para este año, aunque también predominarán
otras como Partagás, Romeo y Julieta, Cohiba y Montecristo.
A partir de nuevas tecnologías esperan mantener en cero el índice
de rechazo, apoyados, además, en la permanente superación de la mano
de obra y la experiencia acumulada en cosecheros y torcedores, que con
el tiempo convirtieron a ese rubro en el mejor del planeta.
Para ello cuentan con la materia prima y la fuerza laboral
necesarias en las cuatro fábricas, las cuales emplean esencialmente
las hojas procedentes del llamado macizo tabacalero, integrado por los
territorios de San Luis, San Juan y Martínez, Consolación del Sur y
Pinar del Río.
A la par, se desarrollan inversiones dirigidas a climatizar los
distintos departamentos y cámaras, a fin de lograr la temperatura y
humedad idóneas, y a reparar las instalaciones en aras de mejorar las
condiciones de trabajo.
Giraldo Franco Rodríguez, director de la entidad, señaló que están
enfrascados en nuevos diseños para una mejor presentación del
producto, mientras crece la eficiencia en los indicadores
económicos.
Se prevén también mejorías en la transportación, almacenamiento y
manipulación de la materia prima.
Ello -indicó- redundará en mayor calidad del producto terminado,
que tiene como destino los mercados de frontera en divisa, naciones
europeas y de otros continentes.
La provincia de Pinar del Río, la más occidental de Cuba, aporta
más del 50 por ciento de las capas exportables a la industria nacional
del torcido.