María Luisa García

Aunque lo más normal es expresar el género femenino con -a y el masculino con -o, -e, no siempre sucede así. A veces la oposición se expresa con vocablos diferentes: mujer/hombre, o el femenino con sufijos más cultos: poetisa/poeta, o se recurre al artículo: la periodista/el periodista. La oposición puede dar lugar a diferentes significados: naranja (la fruta)/naranjo (el árbol); la trompeta (el instrumento)/ el trompeta (el músico). Otras palabras se usan indistintamente con uno u otro género: azúcar, sartén, mar, radio... Y no olvidemos que aunque en otros tiempos la ministra era la esposa del ministro y muy pocas profesiones tenían en cuenta a la mujer, hoy ocurre lo contrario, y en la medida en que las féminas alcanzamos un desarrollo más pleno, oímos cada vez más: la médica, la ministra, la abogada, la cirujana, la presidenta y muchos más.

 

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