El Alto Comisionado de la ONU para los
Refugiados (ACNUR), Antonio Guterres, consideró hoy la posibilidad de
abrir oficinas en Bagdad para ayudar el retorno de unos dos millones
de iraquíes que huyeron de la violencia.
Hasta ahora, la labor de coordinación de ese organismo estaba
destinada a la atención de personas radicadas fundamentalmente en
Siria y Jordania, y se realiza desde Amman.
Al concluir una visita de dos días a Iraq, antecedida por
recorridos en Siria y Jordania, Guterres anunció que el próximo
representante de ACNUR para ese país radicará en Bagdad.
El ex primer ministro de Portugal dijo que el objetivo de trasladar
las oficinas a Bagdad es lograr una mayor cooperación para el retorno
de los refugiados y su reintegración a la sociedad.
Esta será la primera vez desde la ocupación militar de Estados
Unidos en Iraq que ACNUR nombre un enviado especial que radique en ese
país.
En su recorrido por esa región, Guterres pidió ayuda internacional
para 2,4 millones de iraquíes que buscaron refugio en estados vecinos
y para los 4,4 millones que se encuentran desplazados dentro del país.