El Partido Nacional (PN), principal de
oposición en Uruguay, resolvió hoy pedirle al presidente Tabaré
Vázquez que interceda ante el gobierno de Estados Unidos para
aclarar un asesinato de motivaciones políticas cometido en 1978.
Tras una reunión de la directiva del PN, uno de sus líderes,
Carlos Julio Pereyra, informó que pretenden entrevistarse con
Vázquez para que éste a su vez solicite a Washington desclasifique
nuevos documentos sobre la muerte por envenenamiento de Cecilia
Fontana de Heber.
El 5 de septiembre de 1978, la esposa del dirigente nacionalista
Mario Heber cayó fulminada tras beber un trago de vino blanco
procedente de una de tres botellas enviadas en forma anónima al
propio Heber y a sus correligionarios Luis Alberto Lacalle y Carlos
Julio Pereyra.
Las botellas llegaron con una tarjeta firmada con las iniciales
M.D.N. y que rezaba "El jueves 31 al mediodía brindaremos por la
Patria en su nueva etapa", pero la única que bebió de una de ellas
fue Cecilia Fontana.
Recientemente, a pedido del abogado de Heber, el Departamento de
Estado desclasificó información relativa al caso, pero el documento
está tan plagado de tachaduras que poco o nada contribuye a
esclarecerlo.
Pereyra explicó que la entrevista con Vázquez sería "para que de
gobierno a gobierno se solicite una información hasta ahora negada
por la CIA. Es decir, la da fraccionada y ha reservado la parte que
debe suponerse la más importante, el meollo de la cuestión".
El día de la muerte de Cecilia Fontana sesionaba en Montevideo el
Consejo de Seguridad Nacional, en medio de rumores de que los
militares pretendían sustituir al presidente de facto Aparicio
Méndez con un triunvirato conformado por el flamante comandante en
jefe del ejército, Gregorio Álvarez, y dos representantes de los
partidos tradicionales.
Una investigación del diario La República apunta a la Dirección
Nacional de Información e Inteligencia (DNII) y a grupos de
ultraderecha, apoyados por la CIA y la embajada estadounidense, como
responsables del homicidio.
Como se recordará, el Departamento de Estado no estaba interesado
en el cese de los regímenes dictatoriales del Cono Sur
latinoamericano. Uno de los grupos del PN, entre los que figuraban
Heber, Lacalle y Pereyra, abogaba por el cese de la dictadura.
Extrañamente la investigación de la muerte de Cecilia Fontana fue
confiada a la DNII, que sólo determinó que el vino tenía Foxdrín, un
insecticida fulminante.