.—
Las autoridades serbias llamaron hoy a la calma, tras una
manifestación de repudio contra las embajadas de Estados Unidos y la
Unión Europea (UE), ambas a favor de la secesión de la provincia de
Kosovo.
Según fuentes oficiales, las fuerzas políticas del país se unieron
contra la proclamación por su cuenta de la independencia de ese
territorio, pero pidieron mesura a la población enfrentada a tal
decisión.
El presidente de Serbia, Boris Tadic se reunió con el primer
ministro Vojislav Kostunica, y con Tomislav Nikolic, del opositor
Partido Radical, y convinieron en trabajar unidos para preservar la
soberanía sobre Kosovo.
Kostunica y Nikolic representan las principales fuerzas políticas
del parlamento serbio.
Luego del encuentro, Tadic viajó a Nueva York para asistir a una
sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, en tanto los parlamentarios
sesionaban para desautorizar la declaración de independencia,
promulgada la víspera.
Por su parte, el gobierno de Pristina, que se reúne por primera vez
tras proclamar su separación de Serbia, espera reconocimientos
diplomáticos.
En tal sentido, observan el encuentro que realiza esta jornada en
Bruselas el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE, para
tratar de encontrar una respuesta común a la situación creada en
Kosovo.
Esa reunión se tornará complicada debido a la oposición de España,
Rumanía, Eslovaquia, Bulgaria, Chipre y Grecia a reconocer la decisión
del citado territorio serbio, rechazada abiertamente por Rusia.