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Un soldado de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF),
liderada por la OTAN, murió hoy y otro resultó herido durante una
explosión en el convulso territorio sureño de Afganistán, según
fuentes militares.
Sin embargo, un comunicado difundido por el ISAF en Kabul omite
el lugar del suceso, las circunstancias en que se produjo y la
nacionalidad del fallecido, cuestiones a revelarse por los países
afectados.
En las volátiles provincias sureñas de esta nación islámica
centroasiática se encuentran desplegadas tropas de Estados Unidos,
Gran Bretaña y de Canadá, adscripta a la ISAF, bajo jefatura de la
OTAN.
El estallido sigue a otro la víspera en la sureña ciudad afgana
de Kandahar, capital de la provincia homónima, que causó la muerte a
80 personas y heridas a otras 70.
En ese momento, centenares de espectadores participaban en una
pelea de perros cuando el atacante suicida detonó la carga de
dinamita adherida a su cuerpo.
Este tipo de evento suele tener lugar al aire libre, en
explanadas o áreas abiertas, y hasta la fecha ningún grupo armado se
responsabilizó con el hecho.
Se trata del atentado más sangriento desde que Estados Unidos y
sus aliados invadieran este país en octubre de 2001.
Con anterioridad, otro ataque suicida causó 79 muertos en la
provincia norteña de Valgan en noviembre del 2007.
El portavoz del Ministerio del Interior, general de brigada
Zemarai Bashari, señaló que muchos de los heridos están muy graves y
existe la posibilidad de un aumento en el número de víctimas
fatales.
En esa convulsa región se registran con frecuencia intensos
combates entre las fuerzas de la OTAN y los grupos rebeldes. En los
últimos dos años resurgió en la provincia una poderosa fuerza
insurgente.
El año pasado, el más sangriento desde el 2001, seis mil 300
personas murieron por la violencia imperante en Afganistán, además
se reportó la cifra récord de más de 140 atentados suicidas en el
país.