A favor de la conservación de zonas de interés histórico, cultural
y medio ambiental, en la cordillera de Guaniguanico, en Pinar del Río,
existen 17 áreas protegidas de acuerdo con las categorías en vigor en
Cuba.
Las montañas de la más occidental provincia del país se dividen en
dos sierras: el Rosario y los Órganos que, de conjunto, abarcan tres
mil 639 kilómetros cuadrados, extensión caracterizada por su
diversidad de flora y fauna.
Entre las Áreas Protegidas de ese ecosistema destacan la Reserva de
la Biosfera Sierra del Rosario, con tal distinción desde 1985, la zona
de Recursos Manejados de Mil Cumbres y Viñales, Paisaje Cultural de la
Humanidad.
Suman en total en la cordillera 446 mil hectáreas bajo estricta
vigilancia científica, marco adecuado para el abrigo de especies de
animales escasos en otros parajes cubanos, como el Pájaro Carpintero
Escapulario, además del desarrollo de frutales, forestales y plantas
melíferas.
Tipifica a la Reserva de Sierra del Rosario la armonía lograda
entre pobladores y el resguardo del entorno, fundamentalmente en la
comunidad Las Terrazas, ejemplo de avance rural con base en el
turismo.
Por su parte, los mogotes, elevaciones sólo existentes aquí y en
islas del sudeste asiático, convierten a Viñales en un capricho de la
topografía difícil de olvidar para el más exigente observador,
mientras alberga enormes sistemas cavernarios y un caracol carnívoro,
Oleasina Incisa.
Guaniguanico es uno de lo cuatro macizos montañosos principales de
la nación, y su cuidado contribuye a que la provincia posea la mayor
reserva boscosa del país, el 39,7 por ciento de su geografía, así como
también a la notable reducción de la carga contaminante durante el año
pasado.