El presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, propuso hoy al Congreso un presupuesto para el año
fiscal 2008-2009 caracterizado por amplios gastos militares y recortes
en programas sociales.
El plan remitido por el mandatario prevé el desembolso de 515 mil
millones de dólares para el Departamento de Defensa, al tiempo que
reduce en más de 200 mil millones el monto destinado a los programas
de salud.
Además del seguro médico, serán afectados o desaparecerán unos 150
proyectos de beneficio ciudadano, incluidos varios en la esfera de la
educación.
Las asignaciones para el Pentágono están destinadas a mantener la
ocupación de Iraq y Afganistán, así como incrementar la cantidad de
efectivos y el equipamiento del Ejército, la Marina y las fuerzas de
operaciones especiales.
Según Bush, la prioridad de su gobierno es la seguridad nacional y,
por tanto, se trata de una propuesta sólida.
Para los demócratas, en tanto, la solicitud es irresponsable y
engañosa pues sus efectos se sentirán cuando el actual jefe de la
Oficina Oval esté lejos de la misma, señala el diario The New York
Times.
El periódico explica que también entre los propios correligionarios
del mandatario se produjeron severas críticas, como las del senador
republicano por New Hampshire Judd Gregg.
De ser aprobado, el plan formulado representaría un incremento en
gastos militares del 7,5 por ciento respecto al año fiscal anterior,
lo cual lo convertiría en el mayor presupuesto bélico desde la Segunda
Guerra Mundial, agrega el rotativo neoyorquino.
Por su parte, el portal alternativo Democracy Now denunció que
desde su llegada al poder, la administración Bush ha incrementado en
un 30 por ciento los montos dirigidos a financiar la guerra.
La cifra solicitada para las operaciones militares de Estados
Unidos forma parte de un presupuesto global que por primera vez supera
los tres billones de dólares.