Tras el aumento de las bajas por
las acciones de grupos armados en Afganistán, la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) intenta hoy un cambio de estrategia
en ese país asiático.
Los ministros de Defensa de la alianza atlántica pretenden variar
la actuación en las acciones bélicas, luego de pasar el peor año en
sus enfrentamientos con la resistencia, en especial, la talibana, en
la empobrecida nación.
Para ello, los titulares de Defensa debatirán el jueves y viernes
próximos en Vilna, la capital lituana, y luego en la cumbre de
Bucarest, en abril venidero, los pasos para cubrir el déficit de
personal y armamentos en territorio afgano.
El contingente de la OTAN forma parte de los 40 mil militares de la
Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF),
integrada por 37 países.
Pero naciones como Francia y Alemania se niegan a enviar a sus
militares a zonas de combates intensos en el sur afgano, pese a las
presiones en ese sentido de Estados Unidos.
Las tropas del tratado noratlántico poseen un completamiento del 85
por ciento del mínimo necesario, lo cual llevó a Washington a exigir a
Berlín el envío de más uniformados al sur del estado asiático, donde
se concentran los combates.
Los jefes de la diplomacia de los 25 miembros de la OTAN deberán
decidir entre las reuniones cumbres de ese pacto militar los pasos a
seguir para preparar los cambios de estrategia en la nación asiática,
señalan aquí fuentes diplomáticas.