.— Más de una veintena de
territorios estadounidenses alistan hoy sus urnas para el llamado "supermartes",
día clave en la carrera por la nominación de los candidatos
demócrata y republicano a la Casa Blanca.
Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, California, Colorado,
Connecticut, Delaware, Georgia, Idaho, Illinois, Kansas, Minnesota,
Misuri, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Dakota del
Norte, Oklahoma, Tennessee y Utah serán los escenarios de disputa,
en algunos casos de un solo partido.
Los demócratas celebrarán 22 comicios primarios y 21 los
republicanos. En 19 estados habrá votaciones de ambas
organizaciones.
Según la más reciente encuesta de la consultora Zogby, los
aspirantes Hillary Clinton y Barack Obama mantienen una cerrada
lucha en estados como California, el que más delegados aporta a la
convención nacional del partido opositor.
Asimismo, los senadores están muy parejos en Nueva Jersey y
Missouri. En Georgia, el legislador afro-americano tiene una ventaja
de 20 puntos.
Clinton y Obama tienen previstos hoy varios actos en Connecticut
y Massachusetts, donde intentarán conquistar el sufragio de los
electores independientes, considerado decisivo en la cerrada
contienda.
El senador afro-americano se sigue mostrando como la cara del
cambio, estrategia que ha logrado convencer a una parte considerable
de los votantes jóvenes.
"Sé cuan duro es el cambio. Pero también sé esto: nada que valga
la pena en este país ha ocurrido jamás a menos de que alguien tenga
voluntad y esperanzas", dijo el aspirante este domingo ante una
multitud en Delaware.
En las filas republicanas, el camino parece despejado para el
senador John McCain, quien luego de severos traspiés financieros
logró resucitar su campaña.
De acuerdo con los sondeos, McCain dejará sellada esta noche su
ventaja sobre su más cercano contendiente, el ex gobernador de
Massachusetts Mitt Romney.
"Mantendré a salvo Estados Unidos. Recortaré impuestos. Me
cercioraré de que reduzcamos los gastos excesivos", prometió este
fin de semana en Boston.
El aspirante republicano se ha mostrado distante del presidente
George W. Bush durante la campaña, pero en el Senado ha sido uno de
los principales seguidores de sus políticas.